El final del encuentro desató la alegría de los jugadores de River que se enfrentaron a Boca, en la noche del martes, en la Bombonera. A pesar de que el Millonario perdió 1 a 0, la ventaja que había obtenido en el Monumental le permitió el pase a la final de la Copa Libertadores, nada más y nada menos que dejando en el camino a su eterno rival, otra vez.

Por eso fue todo algarabía en el plantel rojiblanco. En casi todos: porque el entrenador Marcelo Gallardo se tomó un segundo para ir a saludar a los jueces de línea a quienes les dijo “muy bien”. Pero no sucedió lo mismo cuando le dio la mano al árbitro Wilton Sampaio: “Lamentable”, le dijo para calificar su trabajo.

Tras la recriminación, el juez lo fue a buscar de nuevo y siguieron discutiendo algo más. Luego Gallardo empezó a festejar junto a los jugadores para dejar atrás el momento y ponerse contento porque lograron el objetivo de llegar a la final del certamen internacional, nuevamente.

Antes del final del encuentro, Gallardo ya se había enojado con el árbitro: