
El personal del hospital José María Cullen está acostumbrado a hacer un esfuerzo sobre humano para intentar curar a todo el que pasa por ese centro de salud. Pero, esta vez, el delito los tocó demasiado cerca y eso se sintió en el nosocomio.
Primero con el femicidio de la enfermera Cecilia Burgadt, que desapareció el viernes al mediodía cuando salió de esa institución y fue encontrada muerta el sábado, golpeada y maniatada. Y luego con el asesinato de Julio Cabal, el chico de 29 años que recibió un disparo mientras trabajaba, el martes al mediodía. La víctima era hijo de la Jefa de Compras del hospital.

“Tenemos un sentimiento de tristeza y angustia por las personas que están sufriendo. Nosotros le damos apoyo”, dijo el doctor Juan Pablo Poletti, director del Cullen. Y agregó: “Cuando toca de lejos ya duele, pero cuando a uno le toca en la misma vereda del hospital hay más tristeza”.
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Sin embargo, Poletti remarcó la actitud con la que vuelve a trabajar el personal, a pesar de los hechos de inseguridad que se están viviendo. En una entrevista en LT10, indicó: “Perder una compañera de trabajo e ir a hacer la guardia es duro. Pero lo hacen con una motivación sanitaria unica. Yo me saco el sombrero con esas enfermeras y esos médicos”.

Para el director del hospital, las 72 horas que vivieron son “tremendas”. “Con María Inés (la madre de Julio Cabal), tenía además una relación extrahospitalaria. De hecho, la familia Cabal siempre estuvo comprometida con el Cullen. La abuela del chico fue consejera durante años”, dijo para concluir.
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