El asesinato de Vanesa Castillo produjo un cimbronazo en Santa Fe. Porque la maestra perdió su vida en la puerta de la escuela donde daba clases, en Alto Verde. Pero a un año y medio de su muerte, todavía no pudieron abrir su celular para continuar con la investigación.

“No tienen en Santa Fe la tecnología para desbloquear los smartphones. Tenemos un turno para mañana en Buenos Aires para hacer otro intento para abrir el teléfono”, contó Silvia Castillo, su hermana en una entrevista con Todo Pasa, de radio LT10.

“Sabemos que existen los audios, pero no los podemos incorporar a la causa”, reveló Silvia. Y completó: “De esa manera podríamos saber qué le estaba pasando a mi hermana”. Es que la querella tiene la hipótesis de que había una advertencia de que podían ejercer violencia sobre la maestra.

Así lo confirmó una compañera de ella. “Esa chica recibió un mensaje y por eso faltó. Si hubiese hablado, quizás a mi hermana no le pasaba lo que le pasó”, dijo Silvia. Vanesa también podría haber estado advertida, o imaginar que estaba en peligro: “Por los audios que me compartieron una compañera, había una tensión. Si abrimos el celular puede haber algún mensaje donde ella cuente lo que estaba pasando o que tenía miedo”, dijo Silvia.

Vanesa Castillo, la maestra asesinada.

La hermana de la maestra asesinada contó: “Lo que le decían a la compañera era que entre sin el casco al barrio para que la reconozcan, porque sino iba a ser para ella el palo. En ese testimonio se funda la hipótesis de que hubo un instigador del crimen. No la querían matar, pero la mataron”.

Un año y medio después de la macabra muerte, está detenido el autor material del hecho, Juan Ramón Cano, un delincuente con amplio prontuario delictivo.

La familia y su abogada, Carolina Walker, sostienen desde un primer momento que el crimen fue una venganza porque la maestra había dado a conocer por vía institucional la situación de una alumna, de 12 años, que le confesó estar embarazada, víctima de un abuso sexual intrafamiliar.

Por eso creen que además de un autor material, habría un instigador que podría ser descubierto si se abre el celular, lo que intentarán hacer mañana en Buenos Aires. “Los tiempos de la justicia son muy lentos. Los fiscales me piden que tenga paciencia. Pero pasa un mes, dos meses y no tenemos novedades”, protestó Silvia.