Joaquín Lezcano, de 23 años, salía de uno de los boliches de la zona de la ruta 168 cuando recibió una puñalada. Un trapito, al cual no le había dado propina, reaccionó de la peor manera, hiriéndolo con un arma blanca. “Le tocó el vertículo izquierdo del corazón”, contó el padre.

Rápidamente fue trasladado al Cullen por una chica que estaba con él y fue operado en Emergentología. “Los médicos hicieron barbaridades, muy buenos. Ahora Joaquín está estable, pero con riesgo de muerte. Quiero felicitar al hospital y a los médicos”, dijo el padre a la periodista Verónica Ensinas de LT10.

“El trapito le había pedido plata. Mi hijo le dijo que ya había pagado en el parquímetro cuando entró. Por eso cuando salió, le abrió la puerta y le pegó una puñalada. Él se bajó a pelearlo con la puñalada y se desmayó. Una chica lo trajo rápido”, dijo el hombre, quien había ido a visitar a su hijo al centro de salud.

Luego, el padre de Joaquín, que trabaja en una cafetería de Boulevard, sostuvo: “Nosotros tenemos toda la esperanza que hay, pero estamos en manos de dios”.