Por Germán Beauge*

La reunión duro mucho más tiempo de la que todos esperaban. Fueron cinco horas en donde los cancilleres de Estados Unidos y Rusia, Rex Tillerson y Sergei Lavrov, respectivamente, hablaron de todo y de todos. Pero obviamente el tema de debate principal fue la guerra siria, que encuentra fuertemente enfrentados a estos dos países.
Tillerson no sólo se reunió con Lavrov, sino que también tuvo un encuentro con el hombre fuerte de Rusia: el presidente Vladimir Putin. Al terminar ambas reuniones, los jefes de la diplomacia dieron una conferencia de prensa. Allí, el secretario de Estado norteamericano pidió una “Siria estable y unificada”, mientras que su par ruso manifestó la preocupación del Kremlin por el “ataque ilegal de EEUU” sobre una base aérea del régimen de Bashar al-Assad.
El secretario de Estado norteamericano reiteró que el ataque químico contra la población civil siria, que llevó a Washington a atacar la base aérea de Al Assad, “fue planeado y dirigido por las fuerzas sirias”. “Tiene como propósito herir y matar de la manera más horrible”, agregó el funcionario estadounidense, quien remarcó que dejó en claro durante la reunión “la amenaza que representa el régimen”.
Lavrov, por su parte, aseguró que Moscú busca que “muchos de los jugadores lleguen a la mesa de negociación en el contexto de la ONU” para alcanzar una solución pacífica del conflicto.
Los diplomáticos adelantaron que ambos países se comprometieron a investigar el ataque químico sobre la población civil. El canciller ruso indicó que es “necesario” que las Naciones Unidas investiguen e identifiquen a los culpables de ese ataque. En ese sentido, pidió que la investigación sea “imparcial”. Consultado por la prensa, Tillerson reconoció que la Casa Blanca no tiene información “que indique que Rusia haya participado en el ataque químico”.
Otro de los temas más importantes abordados durante la reunión fue la tensión en la península coreana. “Rusia y EEUU están comprometidos a encontrar soluciones para evitar la confrontación en la península”, señaló Lavrov. Al mismo tiempo que expresó la preocupación de Moscú por la creciente presencia de flotas militares. A su turno, Tillerson exigió que “Corea del Norte debe ser desnuclearizada”.
La tensión entre EEU y Rusia quedó plasmada en la reunión. En este sentido, el secretario de Estado norteamericano indicó que las relaciones entre Trump y Putin están marcadas por un “bajo nivel de confianza” y aseguró que “las dos mayores potencias nucleares no pueden tener este tipo de relación”.
Más temprano, Putin había lamentado el deterioro de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “Se puede decir que el grado de confianza en nuestras relaciones de trabajo, especialmente en el área militar, no ha mejorado sino que, al contrario, se ha deteriorado”, declaró el dirigente ruso.
*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.


















