Apenas terminó el partido entre Huracán y Colón en el estadio Tomás Ducó, el presidente José Vignatti dejó el palco en el que vio una nueva derrota del Sabalero y se predispuso a dirigirse al vestuario.

Pero los policías lo frenaron: para ir al lugar donde acababan de reunirse los jugadores junto al entrenador Pablo Lavallén, el presidente tenía que cruzar por la platea de Huracán: eso podía generar que se provocara algún acto de violencia. Por eso le impidieron continuar con su paso: según relataron algunos testigos, hubo algún forcejeo porque Vignatti no quería esperar y la policía no le daba paso.

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Finalmente, lo hicieron volver al palco para que aguardara. Pancho Ferraro llegó primero al vestuario, mientras el presidente tuvo que esperar que los hinchas de Huracán se fueran para poder ir al lugar donde estaban los jugadores.

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