Miguel Del Sel cosechó muchas amistades en su paso como embajador de Panamá. No fue exactamente un embajador, en el sentido diplomático de la palabra, pero en el Gobierno quedaron muy conformes con su actuación: creció el comercio entre ambos países, trabajó arduamente y no trajo problemas.

“Yo hacía cosas que los demás no” contó en una entrevista con Los Leuco, por TN. “Todos se daban la mano y yo los abrazaba”.

Esa muestra de afecto, típica de los santafesinos, le valió ganarse la confianza de sus pares de otros países. Por eso, cuando anunció su retiro, el embajador de Corea del Sur, Sahng Hoon Bahk, le dedicó un mensaje especial. Tras saludarlo por su despedida y prometerle que se volverían a ver le aseguró, en un español bastante fluido: “Ah, y tu sí puedes tocarme la cabeza, porque eres mi amigo”.

Según Del Sel, se enteró el último día que era una ofensa tocarle la cabeza a un coreano, tal cual él lo hacía cada vez que lo veía. “¿Y por qué no me lo dijiste?”, le reprochó el santafesino. “Porque tu eres mi amigo”, le explicó Hoon Bahk.

Del Sel tuvo varios momentos que no serían compartidos por ningún diplomático de carrera. En un acto organizado por la Embajada Argentina para honrar a Panamá, en uno de los teatros más importantes de ese país, se subió al escenario para improvisar un stand up que sorprendió e hizo reír a los asistentes.

En otra ocasión, acompañado por sus amigos Dady Brieva y el Chino Volpato, concurrieron a un evento de la Embajada de Bolivia. Al verlos juntos, a los Midachi, les insistieron con que actuaran unos minutos. Apareció mágicamente una guitarra y no dudaron. Otra vez, risas.

“Yo los descartoné”, se jacta Miguel Del Sel, ya retirado de la política y abocado completamente a los ensayos con su grupo humorístico para estrenar el 1 de abril en el Teatro Ópera.