Better Call Saul”, la precuela de “Breaking Bad” que muestra los orígenes de Jimmy McGill, un inescrupuloso abogado que se encargaba de solucionar todos los problemas legales de Walter White, regresó ayer por AMC con el primer episodio de su tercera temporada y estará disponible a partir de hoy martes en el famoso sitio streaming “Netflix”.

Tal como ocurrió con las dos entregas anteriores, la temporada estará compuesta por diez episodios que se estrenarán de a uno por semana, ya que en Estados Unidos la serie se ve originalmente los lunes por la señal de cable AMC y Netflix los difunde en América Latina recién a partir del martes.
“Better Call Saul” surgió como un desprendimiento de una de las series más elogiadas y populares de los últimos quince años, aunque consiguió no permanecer demasiado tiempo a su sombra y ya colecciona en cantidad sus propias nominaciones a los Emmy y a los Globos de Oro.
Es que si bien las conexiones con “Breaking Bad” (2008-2013) son ineludibles, “Better Call Saul” se estableció como un drama con vuelo propio en el que no sólo se profundiza en el pasado y la dualidad moral de Saul Goodman / Jimmy McGill (Bob Odenkirk), sino que se introduce una gama de personajes que crean un nuevo mundo de posibilidades narrativas.
Para el spin off, el creador de ambas series, Vince Gilligan, dejó de lado el ritmo a veces vertiginoso que tenía “Breaking Bad”, más relacionado con el drama criminal, y propuso una historia con un pulso más reflexivo en dos líneas temporales.



















