
Un escrache es cobarde. Donde sea, como sea y quien sea el escrachador y el escrachado. No suma en ninguna lucha. Extrañamente en el 2019 algunos no pueden entenderlo.
El video donde se ve a Amalia Granata siendo insultada por dos mujeres que no comparten su visión sobre la legalización del aborto, es una muestra cabal de eso. Nexodiario publicó la noticia que, a esa altura, ya se había viralizado con la rapidez que garantizan las redes sociales. Dos chicas le gritaban que, como ella tenía plata, podía abortar, “pero las pobres no”. Y allí, una de ellas largaba un improperio sin justificación: “Eras una puta y ahora venís a pedir por la familia, a vos no te importa nada”. El auto arranca y se escucha decir a Granata “el odio que tienen” antes de cortar la filmación.
Ninguna feminista que se precie de tal podría justificar que una mujer llame a otra (sea del colectivo que sea) “puta”. Sin embargo no hubo una autocrítica en el colectivo feminista de Recreo. Peor aún, sólo intentaron censurar a la prensa pidiendo que la nota se baje porque una de las que aparecía era menor de edad. Con buena predisposición, los responsables de los medios procedimos a difuminar la imagen para que las presuntas menores (de quienes no se conoce la identidad) no fuesen reconocidas. Sin embargo, de ninguna manera puede accederse al pedido original de las representantes del colectivo: bajar el artículo hubiese sido un acto de censura. De la misma forma hubiésemos actuado si la cuestión se desarrollaba a la inversa.
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Sin embargo, para que Nexodiario proceda a gusto de ese colectivo de mujeres, amenazaron con hacer juicio porque “la menor no autorizó a la difusión de esas imágenes”. No tenía el mismo reparo cuando le decía una barbaridad a Granata. Extraño.
“Decir ‘te hiciste famosa siendo puta’ no es decir sos una puta”, justificó alguien del entorno íntimo de una de las mujeres que escarcharon a la periodista rosarina que quiere ser candidata en Santa Fe. Y completó: “Quiso decir que siempre cumplió con el modelo de mujer objeto que el patriarcado promueve. La palabra utilizada fue poco feliz, no estuvo bien, pero no hubo agresiones físicas, ni intentos”.
Ante la propuesta de Nexodiario de que contaran su versión de los hechos para que sean publicados, esa misma fuente indicó: “Optamos por dar nuestro relato de los hechos en medios que comprendan el activismo feminista sin cuestionar los modos, o errores que cometemos”.
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Hechos insólitos como el de estas mujeres con Amalia Granata desvirtúan la causa que otras defienden valerosamente. Sería sano saber pedir disculpas ante un error, porque justificarlo es equivocarse dos veces. El fanatismo no ayuda. Y los escraches, claro está, siempre son cobardes.



















