Aliza Damiani y Alberto Jaitt tuvieron a Natacha un 13 de agosto de 1977 en Benavídez, en el seno de una familia de clase media judía. La modelo tenía tres hermanos: Ezequiel, Ruth y Ulises. Según reveló Infobae, sus padres estuvieron juntos hasta el 95 cuando se separaron, según dicen sus allegados, a raíz de varias infidelidades. “Mi mamá tomó la decisión de irse con un pai umbanda y revoleó a sus hijos. Ella es mi madre de vientre, pero no la considero mi mamá. Mi papá puso todo a su nombre por si algún día le pasaba algo, y ella se terminó quedando con todo”, había contado dos años atrás Natacha Jaitt, en una entrevista.

Aliza Damiani, forjó una carrera como política: fue diputada provincial santafesina por el Frente Para la Victoria e incluso llegó a fotografiarse con Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, a pesar de su carrera como dirigente, no es adepta a los medios y prefirió mantener un perfil bajo hasta la muerte de su hija, ocurrida en la madrugada del sábado pasado en un salón de eventos.

“A medida que pasan los días es más duro el dolor”, dijo sobre la muerte de su hija, con quien estaba distanciada desde hacía tiempo, según sus propios dichos estaba “preocupada” por la manera en la cual su hija procedía en los medios.

“Nosotros como familia dialogábamos mucho con ella sobre sus impulsos y su forma de manejar el dolor ante la injusticia por las distintas cuestiones que son de público conocimiento, y que ella exponía. Y para nosotros era una gran preocupación, porque uno es conocedor de un montón de mafias y entretelones que hay detrás de sus denuncias”, argumentó Aliza, quien describió a su hija como “una mujer sumamente inteligente”.

Ulises, el hermano de la modelo, reveló: “No fue una gran madre porque priorizó su pareja por sobre sus hijos”, había dicho en una entrevista, confesando además que había perdido todo contacto con ella desde que hipotecó y perdió la casa que su padre había comprado para sus hijos.

Sin embargo, Ulises reconoció que el dolor de madre manifestado por Aliza en estos días y su interés por que el caso se esclarezca, eran genuinos a pesar de sus diferencias.

Aliza sabía que Natacha no podía consumir drogas, por la medicación que estaba recibiendo. Y también deslizó la posibilidad de que alguien la hubiera instigado al consumo. “Había una intención de decir: ‘¡Basta, saquémosla de encima!'”, declaró la mujer, que no pudo reconciliarse nunca con su hija.