Por la fecha 18, Unión debió viajar a Avellaneda para jugar frente a Independiente: un reducto donde históricamente se le hace difícil al Tate. Pero además, tuvo que afrontar más inconvenientes, porque el micro en el que se trasladaron sufrió algunos inconvenientes y no le anduvo el aire acondicionado.

Para hacerle frente a la tarde calurosa, el plantel pidió frenar en cuatro oportunidades a refrigerarse y por esa razón tardaron unas siete horas y media para llegar. Insólito.

Por eso, cuando Leo Madelón bajó del colectivo y le preguntaron ¿qué tal el viaje? se rió con ganas. “Espectacular”, aseguró con ironía.

Atrás de él descendieron todos los jugadores, aunque la mayoría prefirió no hablar del asunto y meterse de lleno en el partido frente al Rojo.

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