La noticia impactó fuerte en el mundo del fútbol, pero en la pequeña localidad de Progreso, a 70 kilómetros de Santa Fe, el dolor caló aún más hondo. Desde el momento en el que la Policía de Dorset confirmó desde el Reino Unido que el cuerpo encontrado entre los restos de la aeronave pertenecía a Emiliano Sala, un centenar de vecinos del pueblo se congregaron en la plaza principal, allí donde habían ido a rezar por la aparición del jugador, para conmemorar a Emi.

En la plaza Los Colonizadores hubo más lágrimas que en cualquier otro lugar. Sala se había convertido en el hijo pródigo del pueblo a fuerza de sacrificio.

“Fueron días muy difíciles, de espera. Todos los días nos juntamos a rezar. Tratábamos de tener esperanzas, pero por las informaciones que recibíamos, sobre todo desde que se encontró el avión, sabíamos que iba a ser complicado que hubiera un final feliz”, dijo Alberto Gudiño, vecino del pueblo y directivo del club San Martín, a la web del canal de noticias TN. Y agregó: “Progreso, desde que pasó lo de Emi, es otro pueblo pero con la misma gente. Tenés que ver la cara de las personas, ya no miran de la misma manera”.

Tras la noticia de la aparición de su cuerpo, en el club San Martín de Progreso, el primero en el que Emi practicó, los directivos decidieron hacerle un homenaje. En las próximas horas aprobarán el nuevo nombre de la cancha en el que juegan: de ahora en más se llamará Estadio Emiliano Sala.