Son chicos y poquitos, pero ahí están. Lejos de su Salta natal, donde aún es el gobernador. En Santa Fe. Acá aparecieron los primeros carteles de un precandidato a presidente y son de Juan Manuel Urtubey. El dirigente justicialista dejó las especulaciones de lado, se lanzó a la carrera del 2019 y empezó a instalarse en una provincia donde tiene buena sintonía con el gobierno de turno.

Los carteles que anuncian “Urtubey 2019” están instalados en los puentes de la ruta 168 que une Santa Fe con la zona costera y que sigue hacia Entre Ríos. Fueron puestos los primeros días de enero y son una manera de ir metiéndole la idea en los conductores que van y vienen a la capital provincial.

Para tener reales chances de ocupar el sillón de Rivadavia, Urtubey debe lograr mayor nivel de conocimiento y diferenciarse de las dos propuestas que polarizan el electorado. Por eso se despega de Cristina Kirchner pero no deja de criticar fuerte al macrismo. “Con 800 puntos de riesgo país, la Argentina es inviable”, sentenció en las últimas horas el precandidato de Alternativa Federal, el espacio que nuclea además a Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto, Juan Schiaretti y otros tantos gobernadores.

Como no escapa de la lógica, Urtubey ya fue sometido al escarnio de la campaña sucia: debió aclarar que era mentira una noticia que circulaba con fuerza en las redes sociales sobre que uno de sus hijos fue detenido por manejar borracho y que, como consecuencia, el mandatario provincial habría echado al policía que había intervenido. 

La noticia había sucedido en 2016. “[Mi hijo] había tomado en una fiesta de fin de año. Le sacaron el auto, lo secuestraron. [El auto] estaba a nombre mío, lo tuve que ir a buscar. No pasó más nada”, tuvo que responder en América ante la pregunta. 

De esas noticias llegarán decenas ahora que es candidato. Urtubey ya lo sabe.

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