Fue la última de sus largas y frecuentes cadenas nacionales desde la Casa Rosada y con discurso para los militantes que esperaban en la Plaza de Mayo. El 9 de diciembre de 2015, Cristina Kirchner se despidió de su gente y de su segundo mandato. Fue su última aparición como presidenta, porque el 10, el día que Mauricio Macri asumía, no quiso participar del traspaso de mando.

Fue el cierre de 12 años de un ciclo político que terminó envuelto en muchos escándalos de corrupción que aquejan al kirchnerismo aún a tres años de haber dejado el poder. Ese jueves, la ex presidenta apareció sobre las 19, en el Salón de los Bustos donde la esperaban todos sus funcionarios y el e jefe de Estado de Bolivia Evo Morales. “No es fácil sufrir agravios, calumnias e injurias. No es lo mismo ser ministro de un gobierno popular que un gobierno con impunidad mediática”, disparó en un discurso que duró alrededor de media hora.

Y luego concluyó: “Que Dios ilumine a toda la dirigencia argentina, a los que tendrán la responsabilidad de conducir este país, que cuiden a todos los argentinos. Tenemos que tener la claridad de poner los intereses del país por delante de todo alineamiento internacional”.

Con tono de despedida, instó a los dirigentes que estaban en el recinto a continuar: “La tarea sigue, no hay que confundirse, el lugar natural de un militante no es en el gobierno, sino junto al pueblo”, dijo. Dos años después perdería las elecciones intermedias en la provincia de Buenos Aires contra Esteban Bullrich, el candidato de Cambiemos, sin embargo sería elegida senadora.

Luego del primer discurso se dirigió a la plaza, colmada de columnas de La Cámpora, Unidos y Organizados y el Movimiento Evita, entre otros. “A las 12 me convierto en calabaza”, ironizó.

Lo primero que hizo fue hacer referencia a la ceremonia de traspaso de mandos: “Mientras nos enroscamos en la discusión por la banda y el bastón nos siguen pasando elefantes por atrás”.

Luego habló de los derechos humanos; de salarios y paritarias; de la prensa y la libertad de expresión; de educación y jubilaciones; de la Asignación Universal por Hijo y Aerolíneas Argentinas.

“La autoridad, no el autoritarismo, se construye logrando el respeto y la confianza del pueblo. La confianza se logra de una única manera, no hay formulas mágicas, no hay alquimias raras, no hay patentes de invención para construir confianza popular y social. La confianza se construye cuando cada argentino sabe que el que está sentado en el sillón de esta casa (Rosada) es el que toma las decisiones y que cuando lo hace, lo hace en beneficio de las grandes mayorías populares”, le aconsejó al Gobierno que entraba de Macri. Y concluyó: “Después de 12 años y medio podemos mirar a los ojos de todos los argentinos”.

Mirá el acto completo de la ex presidenta:

1 COMENTARIO

  1. Naaaa
    Que voy a mirar esa porqueria …..
    Por suerte ya no vuelve mas esa sociopata ….

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