Donald Trump dio a conocer su primer presupuesto para 2018, mostrando un cambio radical en las prioridades de la primera potencia mundial. En el documento se impulsa un rearme multimillonario, además de un refuerzo de la seguridad interior, a costa de duros recortes en prácticamente todos los departamentos, especialmente los de política medioambiental y la ayuda exterior.

El director de la Oficina del Presupuesto de Trump, Mick Mulvaney, fue claro en sus palabras: “El presidente dijo que se iba a gastar menos dinero en la gente de fuera y más en la de casa”. “Es un presupuesto de poder duro, no blando. Este es el mensaje que queremos enviar a nuestros aliados y adversarios. Este es un Gobierno fuerte y poderoso”, añadió Mulvaney.

Los fondos para el Departamento de Defensa aumentarán un 10 por ciento, es decir, unos 52.000 millones más que lo previsto para 2017 hasta alcanzar los 639.000 millones de dólares. El presupuesto base será de 574.000 millones, más 65.000 millones para las operaciones militares en el extranjero.

Asimismo, el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional se verá también incrementado en un 6,8 por ciento hasta los 44.100 millones de dólares, incluidos 1.500 millones de dólares para la construcción de un muro en la frontera con México este año y otros 2.600 millones en 2018 para el mismo fin.

Por otra parte, el Departamento de Estado y de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional verá recortado en un 28 por ciento su presupuesto, sobre todo mediante la reducción de los programas de ayuda internacional. El plan también propone recortes para la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la terminación de la implicación del Gobierno en la Corporation for Public Broadcasting, empresa que ayuda a financiar la televisión y la radio pública.

“Un presupuesto que ponga a América primero debe hacer de la seguridad su prioridad número 1, sin seguridad no puede haber prosperidad”, dijo Trump en referencia a su proyecto presupuestario que lleva por título los lemas electorales del empresario neoyorquino “América Primero. Un borrador del presupuesto para hacer que América sea grande de nuevo”. 

Pero esto es solo el principio. Trump lanza esta propuesta al Congreso y ahora se abre un periodo de duras negociaciones, pese a la mayoría republicana en ambas Cámaras. Y el motivo no es solo la batalla que prometieron dar los demócratas –que tachan el presupuesto de “devastador” para la clase media-, sino también la discrepancia con los propios republicanos, ya que muchos recortes son tremendamente impopulares en los estados a los que representan.