
En una calle de la ciudad, un bache se convirtió en la huerta del barrio. Irónicamente los vecinos comentan que ya hubo tomates, albahaca y ahora una planta de zapallo. El pozo llevaría en ese estado hace más de un año, donde el cemento roto, la acumulación de agua y el paso del tiempo lo transformaron en un espacio propicio para el cultivo.
La noticia del “bachehuerto” es tan insólita y ridícula que hasta medios nacionales se hicieron eco de ella.


















