Mediante las redes sociales, un grupo de mujeres se animaron a contar estremecedoras vivencias que ocurrieron durante sus viajes de los quince años. Según detallan los testimonios contados en primera persona, los coordinadores proponían “juegos” con el único objetivo de tocarlas, aprovechándose de la inocencia propia de la edad.

Entre las perversas dinámicas nombradas a modo de denuncia, recordaron “El cuarto oscuro” (se jugaba en el micro, apagaban las luces y las chicas debían tocar a los coordinadores) y “el secreto de Disney”, donde se proponía un pacto silencioso funcional al abuso.

Hoy, un tiempo después y con diferente capacidad de razonamiento para ciertas cuestiones, las mujeres coinciden en lo mismo: Todas ellas señalan que eran constantes los comentarios sobre sus cuerpos, las chicas cuentan que eran intimidadas por los coordinadores sin notarlo en ese momento.

Hablan de “acoso, abuso y hasta violación” como moneda corriente. Todo era “normal” y según dicen “no te quedaba otra que aceptarlo”. Además, los denunciados son los mismos que debían cuidar de ellas, por lo que les era imposible oponerse a esas reglas de juego.