Desde que volvió el fútbol, en el segundo semestre, son más las tristezas que las alegrías para el conjunto de Eduardo Domínguez. Todo maquillado, claro está, por la heroica victoria en el Morumbí frente a San Pablo de Brasil, un partido que ya se acomodó en la historia de Colón.

Pero más allá de la hazaña, el Sabalero sigue sin encontrar su juego, peleado con el gol y con la sumatoria de puntos en jaque. De las tres competencias que debía afrontar en julio, apenas tiene chances en una: y se define el jueves si continúa en carrera o no.

El 21 de julio Colón volvió a la actividad después del receso. Todavía duros por la pretemporada, los jugadores afrontaron el partido por la primera ronda de Copa Argentina contra Morón. Terminó en empate, pero los penales le permitieron continuar.

Luego vino el partido de la leyenda: el 1 a 0 en Brasil que quedó reafirmado una semana más tarde en Santa Fe por penales (aunque ese encuentro también se había perdido). En el medio empezó la Superliga: Colón empató con Patronato y en la siguiente fecha lo haría con Tigre. Perdió con Tucumán y el clásico frente a Unión fue aburrido: 0 a 0.

Parecía que por Copa Argentina podía revertir la imagen pálida que estaba dando. Le estaba ganando 2 a 0 a San Lorenzo, pero se lo empataron y esta vez los penales no ayudaron. Eso también es el conjunto sabalero: un plantel espasmódico. Capaz de desarrollar buen fútbol por momentos y de recibir goles insólitos en otros. Una mezcla de profesionalismo y amateurismo inédita.

Afuera de la primera competencia, volvió a jugar por la Superliga: dura derrota con Independiente por 3 a 0, buena victoria (la única) contra Godoy Cruz en el Brigadier López por 3 a 1 y este último partido perdido contra Boca: 3 a 1.

Antes de enfrentar al Xeneize, que venía de capa caída, viajó a Colombia a enfrentar a un opaco Junior de Barranquilla. Al equipo de Teo Gutiérrez le alcanzó con muy poquito para sacar diferencias: en el partido de ida, 1 a 0. Este jueves 4 se juega la vuelta: todos los ojos de los hinchas están puestos en ese partido. La Sudamericana es la única Copa en la que Colón todavía se atreve a soñar.

De los 12 encuentros disputados en el semestre, Domínguez consiguió ganar apenas dos (San Pablo y Godoy Cruz), empató cinco y perdió cinco.

Eliminado de la Copa Argentina y boyando en los últimos puestos de la Superliga, los cañones de todos están en pasar de ronda en la Sudamericana. El entrenador se juega una patriada, porque el enojo de los hinchas lo puso contra las cuerdas.