La única cuota de felicidad que se puede encontrar a la derrota de Juan Martín Del Potro estuvo en el banco de suplentes del serbio Novak Djokovic. Es que allí, donde está el círculo íntimo del tenista había un santafesino. Es fisioterapeuta y kinesiólogo y se llama Ulises Badio.

En mayo del 2017, empezó a trabajar con el serbio y se transformó en uno de los hombres clave para este resurgimiento del tenista. Djokovic había sufrido una grave lesión en el codo derecho que lo tuvo marginado de la actividad deportiva durante gran parte del 2017.

Pero “Nole” volvió con todo: el domingo festejó su segundo Gran Slam del año. Ya había resultado victorioso en Wimbledon y lo volvió a hacer en el US Open.

Ayer, cada vez que el serbio se daba vuelta para festejar un punto, en un partido que terminó en tres sets (6-3; 7-6; 6-3), allí estaba Ulises al lado de Jelena, la esposa de “Nole” con una remera verde con la inscripción “Let’s croc the court”.

Badio nació en Santa Fe y luego vivió en Carlos Paz. En la Universidad Nacional de Córdoba se formó profesionalmente y luego hizo maestrías por diferentes partes del mundo: Nuevo México, Valencia y Roma, entre otros. Es especialista en trastornos de codo, mano y hombro, como así también en medicina y nutrición china. Ahora vive entre Italia, Montecarlo y Serbia.

Un pequeño aliciente a la tristeza de todos los argentinos tras la derrota de Delpo. Ulises fue el único santafesino que pudo festejar.