La imagen es borrosa, debido a la impericia de quien sacó de apuro la foto. Pero allí se los ve, en Uruguay a Mario Barletta, el embajador argentino, y a Lilita Carrió, la explosiva diputada de Cambiemos que fue a participar de un homenaje a China Zorrilla.

Pero tan inocente motivo esconde una razón más profunda. Barletta es el preferido de Carrió para pelear por la gobernación en 2019. La diputada no lo hizo público aún, pero no tiene reparos en comentarlo por lo bajo.

Tampoco esconde su mal predisposición con el intendente santafesino José Corral, quien había hecho un prolijo camino para ser ungido como el candidato: se reúne con Mauricio Macri y tiene línea directa con Marcos Peña. Pero la bola negra que le puso la diputada lo dejaría completamente afuera de la discusión.

Semanas atrás, en el vuelo inaugural de Avianca entre Buenos Aires y Reconquista, Carrió le hizo saber a Corral que no contaría con su apoyo, cuando el intendente se acercó a saludarla. Todos alrededor quedaron sorprendidos por tan inesperado aviso.

También objetó al candidato del ministro de Transporte Guillermo Dietrich. Gustavo Nardelli, CEO de la poderosa empresa provincial Vicentín soñó con ser el representante de Cambiemos en 2019, pero Lilita le hizo llegar la noticia de que no tendría chances. Fin de la discusión.

La influencia de Carrió en Santa Fe es grande. Ella siente que en el 2017, donde fue elegida diputada una de sus laderas preferidas, Lucila Lehmann, se puso “la campaña al hombro”. Bajó muchas veces al territorio provincial y lo recorrió de punta a punta. Por eso cree que tiene las cucardas necesarias para elegir, junto al Presidente, al candidato.

Santa Fe tiene un panorama político particular para el próximo año. Si fracasa el intento de renovar la constitución, el gobernador Miguel Lifschitz no podrá volver a competir y por lo tanto habría un nuevo mandatario provincial. Allí se abre una oportunidad para Cambiemos y el PJ. Dependerá de los movimientos de cada partido ver cómo quedan parados para 2019.