El miércoles 3 de agosto, en medio de una audiencia del Papa Francisco, un joven argentino que estudia en Roma se acercó hasta el Sumo Pontífice y le entregó un pañuelo junto a una carta que lo invitaba a reflexionar sobre la despenalización del aborto. El gesto causó un gran malestar en el Vaticano, quien consideró el hecho como un “regalo trampa” y la actitud del joven como “poco honesta”.
Nicolás Fuster sigue, desde Roma, el minuto a minuto del debate por el aborto legal en la Argentina. Por eso es que a solo 5 días de que el Senado realice la histórica votación sobre el proyecto, el joven no dudó en acercarse al máximo representante de la iglesia Católica y expresarle su postura a favor de la legalización.
Mientras el joven recibió todo tipo de apoyo y agradecimiento de quienes comparten su postura, en la Santa Sede fue una idea que cayó muy mal.
Detalles de la carta

“Querido Jorge”, comienza el texto. “Como sabe, la semana que viene el Senado votará el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Usted representa a la Iglesia, y yo no voy a pretender que haga campaña con nosotros”, dice en un fragmento el texto, y agrega: “La Iglesia no tiene una tradición de apoyo a los derechos civiles, es que aquí el problema es otro. Conozco mujeres que abortaron, y estoy seguro que usted, que trabajó largos años en zonas pobrísimas, también”.

Luego le remarca que la discusión no gira en torno a “aborto sí o aborto no”, sino que gira en torno a si se hace de manera legal, segura o gratuita o en la clandestinidad, como en la actualidad. En la carta, de dos carillas, convoca al jefe de la Iglesia Católica a tomar la “oportunidad de oro para abandonar la tradición de la Iglesia de llegar siempre 300 años más tarde“.