
Santiago del Estero y San Luis fueron la excepción. En ambas provincias, con paritarias muy disímiles, pudieron acordar y el lunes los chicos estarán en las aulas, tal cual estaba programado desde hacía tiempo.
En el resto de las provincias, Santa Fe inclusive, el sueño del presidente Mauricio Macri de que no hubiese sobresaltos al respecto quedó trunco. 21 distritos se adhirieron al paro (Capital Federal aún tiene una luz de esperanza de zafar) a raíz de que este año la Casa Rosada no habilitó la paritaria nacional, la instancia en la que el Gobierno y los sindicatos con representación nacional definían el salario inicial docente, un parámetro que desde hace años servía como piso para la negociación en cada una de las provincias.
En Santa Fe la huelga se extenderá más de lo que había sido planteada: además de lunes y martes, habrá paro el miércoles, día en que los docentes se adherirán al paro de mujeres contra la violencia de género. En la misma situación están La Rioja, Santa Cruz y Neuquén. En Chaco y Entre Ríos también habrá más días de paro.
El conflicto más visible es el que se está dando en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 37% de los alumnos del país. Allí la gobernadora María Eugenia Vidal hizo una oferta que los gremios rechazaron rápidamente. El titular del sindicato de Suteba, Roberto Baradel, cobró visibilidad y recibió críticas del Gobierno. La disputa creció tanto que no se vislumbra un punto de retorno.
Misiones y Tucumán ya acordaron el aumento, pero de cualquier manera adhirieron al paro nacional, por lo tanto las clases arrancarán el miércoles.
En Santiago, las clases comienzan porque Claudia Ledesma acordó un aumento del 20% y el blanqueo de sumas en negro del salario. En San Luis, Alberto Rodríguez Saá se despegó con subas de entre 38 y 60,7%.


















