Las esperanzas de todos están puestas en el chico que habla tranquilo pero con una ansiedad terrible. Leo Messi quiere, más que nadie, ganar la Copa del Mundo que empieza en breve. Lo merece. La Selección lo merece luego de haber llegado a varias finales y no poder conseguir el objetivo.

“La gente tiene que ser realista que no vamos como candidata. Pero que sepan que la vamos a pelear”, dice en una entrevista al periodista deportivo Sebastián Vignolo. Y completa: “Todo lo que me pueda imaginar, me va a quedar corto, si Dios nos da este Mundial”.

El crack del Barcelona, asegura: “Si bien quiero ganar todo de nuevo con el club, quiero una con la Selección y se que va a ser especial esa”. Y luego cuenta una anécdota: “Hablaba con un amigo que me decía: ‘si te hubieses quedado en España ya serías campeón del Mundo’. Pero no hubiese sido lo mismo. Ser campeón con Argentina sería algo único”. Por suerte eligió usar la celeste y blanca.

Fue de muy chico. Y el rosarino que nunca había jugado de forma profesional en el país, se decidió por Argentina: “Yo tenía 15 o 16 años y, medio en chiste, medio en serio, me lo tiró el técnico de la sub 17 de España, que iba a jugar a Finlandia. Argentina se enfrenta a España y pierde. De ahí viene un poco el tema, pero no. En ningún momento se me pasó por la cabeza la duda”.

Sobre un futuro en el fútbol local, Messi es prudente, pero hace soñar a los hinchas de Newell’s: “Parece que Europa va a ser mi único lugar. Siempre dije que tengo ganas de jugar en el fútbol argentino. No sé si se dará o no. Pero en Newell’s nomás. Me gustaría poder vivir eso aunque sea seis meses”.

En la entrevista, el mejor jugador del mundo comenta el momento más difícil de la eliminatoria. Cuando debían ganarle a Ecuador y, al minuto de partido, perdían uno a cero: “Cuando Ecuador nos hizo el gol en el final de las eliminatorias me entró el cagazo. No podíamos volver más si quedábamos afuera de la Copa, hubiese sido histórico”.

Por último, cuenta una anécdota: “No jugué más a la play. Desde que nació Tiago. Ahora volví porque empieza a jugar él”.

Messi es prudente. Siempre. Incluso cuando le hablan de poder conseguir su máximo anhelo. “Vamos en bolas al Obelisco”, lo alienta Vignolo si gana el Mundial. “Uh, sería lo máximo”, dice Lionel. Todo el pueblo argentino se aferra a la ilusión de verlo festejando. Porque si Messi festeja, festejamos todos.