
“¿Se lo llevan al auto? Porque le están sacando las fajas de secuestro, como que se dieron cuenta de que están haciendo algo que no se debe”, pregunta a los inspectores de tránsito una persona que filma la escena con su celular.
El video comenzó a ciruclar por Whatsapp hace unos días y no tardó en viralizarse. Una mujer que había estacionado en un lugar indebido de una de las calles del puerto protesta porque, entiende, los inspectores no pueden llevarse su auto de allí, por carecer de jurisdicción para trabajar en la zona.
Los inspectores no contestan a ninguna de las preguntas que le hace la persona que filma, pero finalmente sacan todos los adhesivos de secuestro y deciden sólo hacerle una infracción por mal estacionamiento a la mujer. “A ustedes no le dan plata por hacer esto. Pónganse las pilas, están en contra de la gente. Los van a agarrar en la calle y los van a partir en dos”, dice elevando el tono de la conversación el testigo de la situación que deja registrado todo en su celular.
Desde ese momento se instaló una polémica: ¿puede el Municipio levantar infracciones en el Puerto?
“El puerto de Santa Fe es territorio nacional y, por ende, está alcanzado por legislación nacional y de jurisdicción de Prefectura Naval Argentina”, le dice a Nexo Diario un abogado que prefiere mantener su nombre en reserva. Y completa: “La multa la debería hacer Prefectura, en tanto se encuentre sancionada la falta”.
El secretario de Control, Ramiro Dall’Aglio, confirma sin embargo que los inspectores están habilitados para labrar infracciones en este sector: “El municipio tiene una jurisdicción irrenunciable sobre el control del tránsito en todos los espacios públicos de la ciudad, incluido el puerto y la avenida Alem”, dice el funcionario.
Luego completa: “Además quiero destacar que el inspector y el personal de la grúa actuaron correctamente en este caso, en forma respetuosa y sin responder a las provocaciones”.

Con respecto al debate acerca de por qué no se llevaron el auto si estaban actuando bien, Dall’Aglio explica: “La grúa no se lleva el vehículo al corralón porque todavía no estaba enganchado ni levantado. Entonces se labra la multa y el particular puede irse con su auto, como sucedió. El deber es liberar el tránsito”.
Los inspectores se subieron a la grúa y partieron. La titular del vehículo debió sacar la última faja de secuestro que había quedado pegada en la parte delantera del auto antes de retirarse. El debate quedó instalado.

















