Más de 500 radicales, entre gobernadores, legisladores, funcionarios y dirigentes llegaron a Villa Giardino, en Córdoba, para analizar el presente del país y zanjar diferencias internas de cara a las elecciones del 2017.

“El radicalismo es el único partido popular que tiene estas instancias de reunión masiva, conversamos sobre la construcción de Cambiemos”, dijo el intendente de Santa Fe y presidente del centenario partido, José Corral.

Pero el discurso que concitó mayor atención en el hotel de Luz y Fuerza, donde el viernes por la tarde se inició el encuentro, fue el del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales: “Hay que cuidar al presidente, como muchos adentro de su partido no lo hacen”, disparó. Y luego agregó: “Somos la fuerza política que tiene necesidad de devolverle la política al Gobierno nacional”.

Por su parte, el jefe de diputados de la UCR y del interbloque Cambiemos, Mario Negri, dijo que esta coalición que gobierna: “representa un modelo nuevo donde conviven la gestión y la política”, y consideró que “no seguir en Cambiemos sería volver al pasado”.

“La UCR hizo un aporte fundamental en la gobernabilidad de este primer año de gestión: frenamos el populismo, recuperamos la República y la división de poderes. El saldo es absolutamente positivo”, ponderó Negri, que jugó de local.

La presencia del ex funcionario Alfonso Prat Gay se llevó gran parte de la atención. Llegó con la cumbre ya empezada y ocupó un lugar en la primera fila. Silencioso y de perfil bajo, evitó a los medios que quisieron entrevistarlo.

Con Prat Gay hay una idea que sobrevuela la Cumbre. Un sector de la UCR quiere jugar separado del PRO en Capital Federal y sostienen que el ex Ministro de Hacienda podría ser un candidato importante. Nadie lo dice a viva voz, pero muchos esperan que así sea.

El encuentro, que se extiende hasta este sábado, tiene otro condimento: un ala radical demuestra malestar por el lugar que le dan a su partido en el armado de Cambiemos: Ricardo Alfonsín y Juan Manuel Casella son los más críticos. El resto fueron todos muy cautos.