
El jueves comenzó agitado, en la intensa gira que el presidente Mauricio Macri lleva a cabo en España. Sobre las 8 de la mañana bajó, acompañado por su canciller Susana Malcorra y sus ministros Francisco Cabrera, Andrés Ibarra y Jorge Triaca, a uno de los patios cerrados del Palacio del Pardo para desayunar con los empresarios más importantes de la península ibérica.
El presidente mostró números de su gestión, les habló de la inflación, de la baja del déficit y les pidió confianza. Siempre buscando la complicidad de sus ministros, sentados a su lado.
El grupo de empresarios, conocidos como IBEX 35 (son el principal índice bursátil de referencia de la bolsa española) respondieron con buena voluntad. El único pedido fue que se necesita previsibilidad. Es decir, un país que sostenga medidas en el largo plazo.
La mayoría de las empresas del IBEX 35 tiene inversiones en ella Argentina. Según le dijeron a la enviada del diario Clarín, “conocen bien” la Argentina, a los argentinos y a sus autoridades.Y tienen “altas expectativas” en este relazamiento de las relaciones bilaterales tras los choques de la gestión anterior con el socialismo y los conservadores, que explotaron con la expropiación de YPF a Repsol y las trabas a las importaciones.
La exposición del presidente, que duró alrededor de 15 minutos, fue para unos 40 empresarios que se sentaron alrededor de una gran mesa cuadrada. Hubo, además, una delegación de funcionarios españoles que escucharon atentos las palabras de Macri.
La gira continua, al mediodía con el rey Felipe VI inauguran la Feria de Arco, después se reune en La Moncloa con el presidente Mariano Rajoy. Hablará en la Casa de las Américas con el escritor peruano Mario Vargas Llosa y a las 20 horas ofrecerá él una recepción a los reyes de España en el Palacio del Pardo, donde se aloja junto a una parte de la delegación argentina.

















