Mirada al frente y auriculares en los oídos. Una chica corre por la Costanera como cualquier día cuando de repente le pega un puntinazo a un pedazo de cemento que ha quedado más elevado que el resto de la vereda. Vuela varios metros, a la vista de todos y se levanta rápido para indicar que está bien: la mano izquierda y la rodilla derecha le sangran mucho. El golpe fue fuerte. Muchos se acercan para auxiliarla, le tiran agua y le ofrecen llevarla. La chica desiste y se va caminando con dificultad.

La escena sucede con más frecuencia de la que debería. Y se debe más al paupérrimo estado de ciertos tramos de la Costanera que a la impericia de los cientos de santafesinos que van a hacer ejercicio allí.

Las imágenes evidencian el mal estado de algunos tramos del paseo. Resulta extraño, siendo el lugar más visitado por los locales y los turistas: una postal constante y una muestra de lo que es la ciudad. Pero algunos socavones, veredas rotas, raíces que han invadido la calzada y otros factores hacen que distraerse y no mirar el terreno pueda costar un par de lastimaduras, como mínimo.

El Municipio suele hacer arreglos en la zona: meses atrás colocó algunas isletas en el tramo entre el Puente Colgante y el Faro para que los peatones puedan cruzar la avenida con mayor facilidad. Pero al tramo que va desde el Faro hasta la Rotonda, el paso del tiempo le va cobrando la falta de mantenimiento.

Por eso, son varios los vecinos que hicieron llegar sus reclamos a NexoDiario. El paseo más lindo y más utilizado por los santafesinos implora por un poco más de mantenimiento.