A Emanuel Brítez, flamante refuerzo de Independiente (adonde irá prestado por un año sin opción de compra), se lo conoce por su temperamento. Va con vehemencia a cada cruce y en su carrera tiene 10 expulsiones.

En el campo de juego tuvo muchas conductas antideportivas. En su debut, le metió los dedos en el ano al entonces jugador de Arsenal Pablo Luguercio, que reaccionó pegándole un trompada, lo que valió su expulsión. Luego se arrepintió.

En un partido contra estudiantes le gritó a Lucas Viatri “vos sos un chorro”: la imagen fue capturada por la televisión y el delantero le envió una carta documento.

Pero sus escándalos también se suceden afuera de la cancha. En 2013, tras una riña, le secuestraron una réplica de una pistola 9 milímetros. En 2015 fue denunciado por un taxista a raíz de una agresión por lesiones leves dolosas y daños. El conductor lo cargó por la eliminación de la liga pre sudamericana y el jugador reaccionó de la peor manera, comenzó a golpearlo a él y a su auto. “En su momento había dicho que Colón peleaba el descenso y Unión jugaba por ingresar a la Copa, y le quise hacer una broma”, había asegurado Fernando Roldán, el chofer agredido.

En mayo, tras el clásico, tuvo una inesperada pelea con Clemente Rodríguez, defensor de Colón, quien lo provocó por Instagram. El del Tate respondió fuerte y, cuando se suponía que la batalla terminaría, el experimentado jugador sabalero se despachó con un video muy fuerte.

Luego, en julio, le pegó una trompada a un dirigente. Tras un entrenamiento matutino comenzó a insultarse y terminó golpeando al dirigente de la nueva subcomisión de fútbol.

Sus inconductas fueron tan frecuentes que en la dirigencia consideraron que tenían que sacarlo del club, a pesar de que se había convertido en un referente.

Pero no sólo fue un villano Brítez en Santa Fe. En mayo el jugador auxilió a un hombre que había sido asaltado y apuñalado en barrio Guadalupe. Emanuel también tiene corazón.

¿De villano a héroe? Brítez ayudó a un vecino asaltado y apuñalado