
La temperatura está al rojo vivo adentro y afuera del Congreso. Mientras los manifestantes se trenzan con la policía, en el recinto de Diputados se trata el proyecto de ley sobre la reforma tributaria.
A pocos minutos de haber comenzado ya tuvo el primer round entre legisladores de peso. Agustín Rossi, presidente del bloque K, había pedido la palabra para dar una moción de privilegio por haber sido denunciado por el oficialismo por los incidentes del jueves último. Al escuchar su voz, Lilita Carrió se levantó para retirarse del recinto.
Rossi la vio y estalló: “No me interrumpa, estoy hablando”. Luego completó: “Vos andate tranquila, total para que te queremos“.
Envalentonado por los aplausos del bloque K, continuó: “Te hubieses ido cuando eras funcionaria de la dictadura en el Chaco, mientras a nuestros compañeros lo mataban” (Carrió fue fiscal de esa provincia entre 1978 y 1980).
Los intentos de Emilio Monzó, el presidente de la Cámara, de calmar los ánimos no tuvieron demasiado éxito, e incluso el político kirchnerista le espetó no haber tenido otra actitud para con los legisladores que resultaron heridos.
La respuesta de Carrió a Rossi: “tuvo como jefe del ejército a Milani”


















