Había pasado un año desde que Cristina Fernández de Kirchner había sido reelegida con el 54% de los votos. Sin embargo, gran parte de la sociedad tenía un gran descontento con la presidenta: por eso en las redes sociales se empezó a tejer una marcha para manifestarse en contra de la mandataria.

Finalmente, el 8 de noviembre (#8N) cientos de miles de personas saldrían a las calles de todas las ciudades argentinas. Inclusive desde el exterior, los argentinos marcharían en contra de Cristina Kirchner.

Los fundamentos de las manifestaciones eran variados: las consignas eran contra la corrupción, contra una eventual reforma constitucional, contra el impuesto a las ganancias que pagan algunos trabajadores, contra la inflación, por una justicia independiente, por libertad de prensa, contra la inseguridad, contra las restricciones para la compra de dólares, reclamando libertad y educación, entre otras.

Desde el oficialismo sintieron el golpe de aquella noche. El funcionario K Aníbal Fernández había manifestado que: ““El único objetivo es la defensa de los derechos del Grupo Clarín”. Luego de decir que la marcha había sido financiada por la Sociedad Rural y diversas organizaciones ligadas al PRO.

Cinco años después, muchos usuarios recuerdan aquella noche. Para muchos, el principio de la caída del poder K.