El fin de semana anterior, se puso en vigencia el fútbol pago para ver la mayoría de los partidos de la Superliga.

En este domingo de Superclásico, se comenzó a ver el impacto de esta medida. Mucha gente se concentró en los bares para consumir, con el principal objetivo de ver el encuentro de River- Boca que se disputó en el Monumental. Volvió una práctica que fue costumbre hace casi 2 décadas.

Por un lado están aquellos que no renunciaron a la comodidad e intimidad de su hogar y optaron por pagar el abono de 300 pesos para poder ver los partidos en casa. Pero otros que no pueden hacerlo o no quieren, retornaron a las mesas de los bares, a compartir momentos con los conocidos de siempre o aquellos desconocidos a los que los une la pasión redonda. Una imagen que habíamos olvidado, ya que desde hace ocho años el fútbol era gratis.

Seguramente, mañana por la noche, más de un hincha tatengue optará por lo mismo para ver a su equipo ante Vélez, improvisando alguna cena a la carta.