Una tercera réplica del terremoto del martes 19 de septiembre volvió a atemorizar al centro del país. En este caso fue de 5,8 grados en la escala de Richter.

Esta mañana, el país sintió la tercera gran réplica del terremoto de 7,1 grados del 19 de septiembre, que golpeó al centro del país y que provocó el derrumbe de decenas de edificios y la muerte de más de 300 personas.

Las imágenes en las calles son desoladoras: rescatistas voluntarios que abandonan las tareas vencidos por el agotamiento, ciudadanos que acercan alimentos calientes y ropa nueva para reconfortar a los socorristas, perros que meten sus hocicos donde pueden para traer buenas noticias y otros que caen agotados y necesitan suero para ser reanimados.

Pero aunque mínima, persiste la esperanza de encontrar a personas vivas más allá de las 72 horas de sobrevivencia que los expertos dan a una persona atrapada entre escombros, aunque en el sismo de 8,1 de 1985, que dejó más de 10.000 muertos en Ciudad de México , la resistencia humana rompió expectativas.

“Vinimos a salvar vidas. Hay que tener fe y pensar que a lo mejor las personas tenían algún lugar donde podían seguir recibiendo aire y así poder sobrevivir. Sabemos dónde está la gente, dónde tenían que estar, y allí estamos trabajando”, dijo Karin Kvitca, rescatista israelí de 29 años.