
La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP) anunció que, de no mediar soluciones concretas en las próximas 72 horas, a partir del lunes 22 de junio se producirán restricciones o cancelaciones de servicios de transporte urbano y suburbano en distintas jurisdicciones del interior del país.
El sector se declara en una “crisis terminal” debido a deudas acumuladas por el Estado Nacional y los gobiernos provinciales durante el año 2026.
Incumplimiento de fondos y riesgo salarial La principal causa del conflicto es la falta de pago de compensaciones tarifarias y programas destinados a subsidiar el boleto de sectores vulnerables, como jubilados y beneficiarios de becas Progresar.
Según denunció la entidad, las empresas del interior están obligadas a financiar con recursos propios estos descuentos definidos por políticas públicas, lo que ha agotado su capacidad operativa.
Esta asfixia financiera pone en riesgo inminente el cumplimiento de las obligaciones laborales. FATAP advirtió que muchas empresas no podrán afrontar el pago del medio aguinaldo, o deberán hacerlo de manera desdoblada, lo que aumenta la tensión con la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que ya reclama una recomposición salarial.
Deterioro estructural y pérdida de empleo El panorama del sector muestra un retroceso sostenido en los últimos años. Entre 2024 y 2026, se estima la pérdida de entre 9.000 y 11.000 puestos de trabajo vinculados al transporte automotor en el interior.
- A esto se suma:
Una paralización en la renovación de la flota, obligando a extender la vida útil de unidades antiguas. - Un incremento constante en los costos operativos, especialmente en el combustible.
Tarifas que se mantienen desactualizadas frente a la inflación del sector. - Un reclamo por la movilidad social Gustavo Larrea, secretario de FATAP, manifestó que la situación es límite y requiere un abordaje integral y urgente para no perjudicar a los usuarios.
- Desde la federación subrayaron que “defender el transporte público es defender el derecho de millones de argentinos a estudiar, trabajar y producir”, advirtiendo que la falta de servicios tendrá un impacto directo en la cohesión social de las principales ciudades del país.


















