En los primeros días de gestión, José Alonso comenzó a mostrar que su proyecto para reconstruir a Colón no es solo discursivo. A poco más de una semana de asumir, el nuevo presidente se movió rápido y logró un alivio inmediato en las cuentas del club: todos los empleados terminaron de cobrar sus salarios atrasados, un gesto que dentro del Mundo Sabalero se sintió como una bocanada de aire fresco.

El mismo panorama se dio para los cuerpos técnicos, tanto de inferiores como del plantel profesional. El depósito se habría realizado en la jornada de hoy y permitió normalizar una situación que venía muy golpeada desde hace meses.

La prioridad: levantar la inhibición

Con este primer paso cumplido, el próximo objetivo es destrabar la inhibición que impide fichar y firmar contratos. Desde la nueva dirigencia aseguran que las gestiones están avanzadas y que podría haber novedades en los próximos días.

Levantar esa traba será clave para que puedan oficializarse las incorporaciones ya acordadas y para que Medrán cuente con el plantel completo en el arranque de la pretemporada.

Mientras tanto, el club trabaja para resolver la deuda que quedó con el plantel profesional, al mismo tiempo que se negocia la salida de varios futbolistas que no serán tenidos en cuenta para la próxima temporada.

Alonso decidió arrancar rápido, abonó los sueldos atrasados y acomodó un frente que estaba desbordado. La sensación puertas adentro es que, por primera vez en mucho tiempo, Colón empezó a respirar.