Al igual que el virus de mayo pasado, el mecanismo del ataque extorsivo consiste en capturar los archivos de los sistemas informáticos de las grandes compañías y exigir un rescate para liberarlos. En este caso los hackers pedían 300 dólares en bitcoin, la moneda digital que se utiliza en la Web, para detener la infección causada por el virus.

En esta ocasión, el virus malicioso que golpeó en sistemas informáticos de todo el mundo fue de los denominados “ransomware” (combina el término “rescate” con “software” ). El ataque comenzó contra la petrolera rusa Rosneft, afectó luego a compañías de Italia, Polonia, Alemania, Francia y Estados Unidos, para alcanzar inclusive algunas firmas que operan en Argentina, Chile, Colombia y México.

Entre las más perjudicadas estaba la transportista marítima danesa Maersk y al grupo británico de publicidad WPP. En Estados Unidos, la principal víctima fue el laboratorio farmacéutico Merck.

Se trata de programas maliciosos que cifran los archivos informáticos. El fenómeno de hackeo no deja de aumentar, y para tratar de evitarlo los expertos aconsejan realizar a menudo actualizaciones de los programas de seguridad y en caso de ser víctima, desconectar inmediatamente de la red los equipos infectados.