
La vida de Gerónimo “Momo” Venegas es digna de una película. No sólo porque dirigió con puño de acero la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) desde 1991 hasta su último día, sino también porque es un ejemplo de superación personal. El oriundo de Necochea en pocas oportunidades contó de su pobreza más absoluta en su niñez, de la cual había podido salir a fuerza de trabajo.
Venegas murió el lunes por la noche, a las 22.10 en su ciudad natal. Tenía 75 años. Había llegado al poder tras apoyar a Mauricio Macri. De hecho, el presidente encabezó el acto del día del trabajador junto a sus sindicalistas en el estadio de Ferrocarril Oeste.
Venegas siempre se definió como un peronista de pura cepa. En su despacho lucen fotos y bustos de Perón. Una foto con el traslado del féretro del general ilustraba el fondo de pantalla de su computadora. Era el jefe de las 62 Organizaciones Peronistas, el brazo político que supo tener la CGT y que actualmente pensaba refundar para respaldar a Cambiemos.
Durante el kirchnerismo sintió una persecución. En su pulseada contra el sector agropecuario y en tren de combatir el trabajo no registrado, la administración kirchnerista se alzó en 2011 con una caja millonaria del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), un ente que estaba controlado por las cuatro entidades rurales y Uatre. Cuatro años más tarde, y ya con Macri como presidente electo, la Corte Suprema de la Nación falló para que el control del organismo y de los fondos vuelvan a las manos del sindicato. Venegas celebró.
En 2008, Venegas tuvo un rol activo. Se opuso desde el primer momento a la resolución 125 que imponía retenciones móviles a la soja y otros granos que enfrentó al gobierno de Cristina Kirchner con el campo. El “Momo” se puso del lado de la Mesa de Enlace y se involucró en todas las movilizaciones que impulsaron los dirigentes rurales durante los más de 100 días que duró el conflicto, según publicó La Nación.
Su peor hora fue en 2011, cuando el juez Norberto Oyarbide lo encarceló por la denominada causa mafia de los medicamentos, una trama que roza a más de 50 dirigentes sindicales y cuyo desenlace aún es incierto. La detención de Venegas, por entonces, causó estupor en la CGT, aunque provocó algo inédito para la época: ubicó a los sindicalistas en la misma vereda. Pese a las diferencias, el “Momo” siempre fue valorado en el mundillo sindical. Incluso en la actualidad, cuando apostó por Macri e impugnó a la CGT unificada.


















