
Los automovilistas veían a presuntos agentes de tránsito al costado de la ruta, con chalecos verdes, computadora y (lo que parecía) una pistola laser para detectar la velocidad y, automáticamente, bajaban la velocidad para cumplir con la máxima establecida en la ruta 82, en Bariloche: 60 kilómetros por hora.
Pero lo que parecía un control de tránsito de rutina era, en realidad, un grupo de personas de la organización Bicicletas por la vida. Y lo que parecía una pistola para detectar la velocidad era un secador de pelo.
“Lo hicimos por el Día de la Seguridad Vial y para demostrar que los controles serios siempre son necesarios. Esta simulación la vimos en Inglaterra en una calle donde no podían lograr que la gente bajara la velocidad y siempre pensamos en hacerlo en la ruta 82 donde circulan a fondo”, expresó a De Bariloche, Martín Lambrecht, de Bicicletas por la Vida.

Si bien la velocidad máxima en la ruta 82 es de 60 kilómetros por hora (en algunos tramos, de 40), la mayoría de los automovilistas circulan a más de 80. Desde la organización, calificaron la recta de la ruta como el sector más peligroso donde algunos automovilistas transitan a 120 kilómetros por hora.
“Estamos contentos porque el gobierno provincial empezó a hacer los reductores de velocidad (suaves, no lomas de burro) y pasos peatonales a nivel a la altura de Virgen de las Nieves, el puente Negro, el colegio Qmark y en la entrada a Los Coihues. También incorporaron señalización”, indicó Lambrecht.


















