El año 2015 fue agotador para la política. Hubo elecciones locales, provinciales y nacionales: en algunos distritos el electorado debió concurrir a las urnas seis veces entre primarias, generales y ballotaje. Por eso el 2016 fue un alivio político, con todo lo que eso implica: ausencia de dirigentes paseando por barrios y canales de televisión para hacer promesas de dudosa concreción y la desaparición absoluta de carteles y pasacalles publicitando candidatos.

El oasis terminó: a 20 días de que cierren las listas, a más de dos meses de las PASO y a cuatro de las generales, volvieron a aparecer en las calles de Santa Fe fotos de dirigentes que quieren un lugar en el Concejo, la Legislatura provincial o el Congreso de la Nación.

Pero el debate es más profundo que la incomodidad y suciedad que provocan esas propagandas. ¿Es legal? La ley electoral de la provincia establece, claramente, que no lo es.

En su artículo 7, la norma explica que: “la campaña electoral para la elección primaria abierta deberá iniciarse treinta días antes”, es decir que los políticos recién podrían empezar a empapelar los barrios y hacer acciones publicitarias a mediados de julio.

Pero, como reza el popular dicho criollo, hecha la ley, hecha la trampa. Los precandidatos que se anticipan, para instalar su nombre, no ponen por qué cargo participarían en las elecciones. En los pasacalles apenas aparece su nombre, el año 2017 y (en algunos) la foto del dirigente. Al no estar acompañado por el cargo que pretenden ocupar (concejal, diputado o senador), aducen no estar haciendo campaña.

A pesar de la rebuscada explicación, la ilegalidad es clara. Y la inmoralidad, absoluta: ¿Cómo pretende un dirigente representar a su gente, si desde el inicio va en contra de la ley en su propio beneficio?

Las preguntas se suceden: ¿Esos precandidatos no son pasibles de una multa? ¿La municipalidad es la encargada de retirar la cartelería ilegal de las calles?

La costumbre anestesia. Habituados a ver en cada año de elecciones miles de carteles políticos a los vecinos ya nada les parece extraño. Pero la ley es clara. Y está hecha para ser cumplida.