Este martes se decide el futuro de la cooperativa láctea Sancor, tras mucho tiempo de crisis económica.

En la asamblea de tamberos se pondrá a consideración el programa de reestructuración que podría producir un fuerte achicamiento de los empleados. Otro de los temas a tratar es la posibilidad de modificar el estatus institucional para poder transformarse en una sociedad anónima, con el propósito de facilitar el ingreso de un socio o definir una posterior venta de la firma.

Como es una cooperativa, SanCor no se puede vender (al menos que los asociados decidan hacerlo sin saber el precio de la firma en general), pero en cambio tendrá la capacidad de transferir activos y pasivos a una sociedad anónima (S.A.). Según el diario La Nación, eso ocurriría después de las elecciones legislativas de octubre próximo.

En las últimas semanas varios grupos relacionados con la lechería en diferentes países mostraron interés por la cooperativa en crisis. Entre ellos, Lala (México), Lactalis (Francia), Fonterra (Nueva Zelanda) y hasta Conaprole (Uruguay).

Tampoco está descartada la posibilidad de un nuevo acuerdo con el grupo Vicentin, radicado en esta provincia, que en 2016 pasó a controlar el 90% del negocio de yogures, postres y flanes de SanCor, a cambio de US$ 100 millones.

Además, el Gobierno demoró en efectivizar la ayuda prometida de 450 millones de pesos, y una posibilidad es que en la nueva sociedad anónima la cooperativa de tamberos tenga un 30% de participación y el grupo inversor retenga el 70% restante.

Sobre el futuro de tres plantas cerradas hace cerca de tres meses (Centeno, en Santa Fe, y Coronel Moldes y Brinkmann, en Córdoba), fuentes del sector dijeron que hay una empresa interesada en adquirir una de ellas. Se trata de la firma bonaerense La Tarantela, que tiene sede en Navarro y que provee de queso muzzarella a cadenas de pizzerías y establecimientos de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.