
Es un día despejado de enero, con una bruma prácticamente imperceptible. Extremo es lo que indica a las 13 el gráfico que no habla pero parece gritar. La línea que durante la noche estaba en la base, empezó a trepar por la mañana, atravesó todos los rangos (bajo, moderado, alto, muy alto) y llegó hasta el violeta que marca el nivel máximo de radiación solar. Esa información está disponible todos los días en el sitio del Servicio Meteorológico Nacional (en la pestaña ISUVn, arriba del mapa). Incluso se puede acceder a una medición en tiempo real del estado en Capital Federal y Ushuaia, las dos ciudades en las que el organismo tiene instrumental instalado para realizar esta tarea.

Precauciones a adoptar según cada nivel. (UV Index)
Además de luz y calor, el Sol emite radiación ultravioleta (UV), que se divide en tres bandas según las longitudes de onda (UVA, UVB, UVC). Los rayos UVC y alrededor del 90% de los UVB son absorbidos por la atmósfera. Es decir que la radiación que llega a nosotros está compuesta mayormente por UVA y una pequeña parte de UVB. El índice UV (establecido a nivel mundial) expresa la peligrosidad de la exposición a esa radiación. Cuanto más alto, mayor es la probabilidad de sufrir lesiones cutáneas y oculares. Y a lo que la atmósfera deja pasar, hay que bloquearlo con la protección adecuada (filtros solares, ropa, gorros, pañuelos, sombrillas). Y la recomendación más extendida: no exponerse en las horas de mayor radiación.
La intensidad de la radiación depende de varios factores: la altura del Sol (cuánto más alto, más intensa), la latitud, la nubosidad (en los días despejados los niveles son más altos), la altitud, el ozono (varía a lo largo del año, e incluso del día) y la reflexión por el suelo (la nieve, la arena y la espuma de mar reflejan más).
El enrojecimiento, las quemaduras y el bronceado son los efectos agudos de la exposición excesiva a la radiación UV, que a largo plazo produce envejecimiento cutáneo prematuro y puede provocar cáncer de piel y cataratas, entre otras enfermedades. No obstante, una pequeña dosis es beneficiosa y esencial para la síntesis de vitamina D.
Otras recomendaciones
- Reducir la exposición en las horas centrales del día.
- Buscar la sombra
- Utilizar prendas de protección.
- Usar sombrero de ala ancha para proteger los ojos, la cara y el cuello.
- Proteger los ojos con lentes de sol con diseño envolvente o con paneles laterales.
- Utilizar protección solar de amplio espectro, en abundancia y cuantas veces la necesite.
- Evitar las camas solares.
- Proteger especialmente bebés y niños



















