
Michel Temer quedó involucrado en un escándalo por haber avalado sobornos millonarios. Eso hizo estallar, otra vez, a los brasileños que volvieron a reclamar en la calle con el objetivo de que Temer renuncie a su cargo y que se convoque a sufragio directo.
Las elecciones presidenciales en Brasil están previstas para octubre de 2018, motivo por el cual la solución que pide Leonardo, al igual que gran parte de la población, requeriría realizar un cambio en la Constitución. Por ahora, si Temer dejara de ser el presidente, es el Congreso el que elegiría al candidato para reemplazarlo.
El diario La Nación pudo recabar algunos testimonios de los indignados, que volvieron a salir a las calles: ”Pensar en que el Congreso puede llegar a ser el que elija el reemplazante de Temer me da terror, somos nosotros los que tenemos que elegir. Estamos en un momento límite, la gente está saliendo a la calle y los diputados y senadores van a tener que poner como prioridad el futuro de Brasil y aprobar la propuesta de enmienda que está en el Congreso para poder convocar a elecciones este año, tiene que haber un acuerdo político por el bien del país”, dice Margarite Lemos, profesora, de 47 años, en medio de la multitud. Su marido, Gilberto Moreira, de 54 años, se repara de la lluvia bajo un poncho de agua y se lamenta, con la cabeza gacha debajo de una capucha transparente. “La salida es la elección directa, pero no va a suceder, hay un proceso muy doloroso por delante todavía, la situación del país está muy mal”
En medio de la multitud que cortó la avenida Paulista y marcha bajo una intensa lluvia, la empleada pública Tatiana de Oliveira e Silva, de 37 años, se refugia bajo un enorme paraguas rojo y cuenta que salió de trabajar y decidió ir directo a la manifestación en la Paulista, que anteayer hizo lo mismo y que tiene planes de participar en la protesta del próximo domingo. “Tenemos que salir a la calle, eso va a hacer que Temer renuncie definitivamente. Con esta crisis llegamos al fondo del pozo y lo único que nos sacará de allí son las elecciones directas. Tengo la esperanza de que los políticos van a pensar por primera vez en el bien de Brasil y van a conciliar una salida a la crisis con elecciones directas, un Congreso corrupto como lo es el nuestro no está en condiciones de elegir al próximo presidente, de lo contrario, seguiremos aquí en la calle.”



















