Había tenido las mejores oportunidades y se lo habían empatado injustamente. A Unión parecía desvanecérsele la oportunidad de pasar de fase en Copa Sudamericana y de manera injusta.

Porque cuando ganaba 1 a 0 con el gol de Cabrera, tuvo oportunidades de ampliar el marcador. De hecho, una pelota dio en el palo de Emelec y la otra la sacaron de la línea. Sin embargo, Barceló (el verdugo del primer partido) había reaparecido en este segundo encuentro en Ecuador para empatar y el clima se ponía oscuro.

Sin embargo, faltaba la frutillita de la noche en Guayaquil. Porque a los 64 Azconzábal mandó a la cancha a Cuqui Márquez que no necesitó mucho para volver a mojar con la rojiblanca, una vieja y sana costumbre.

Diez minutos después, hizo una pared y antes de perder la pelota fue a presionar al defensor de Emelec, que se cayó y tocó la pelota con la mano. El árbitro no dudó: penal.

Cuqui acomodó la pelota en el punto de penal y definió como los que saben: despacito, al palo contrario de donde se tiró el arquero: golazo y 2 a 1 para el Tate.

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