En la mañana de este sábado se conoció una triste noticia que golpeó a todo el mundo del cine. El actor escocés Sean Connery, una de las grandes leyendas del cine, famoso por ser el increíble James Bond, murió a los 90 años.

Si bien Connery estaba retirado desde hace años de la pantalla grande, su legado permanecerá por siempre en la memoria de todos por sus grandes actuaciones. Entre estas, se encuentran Robin y Marian (Richard Lester, 1976), Los intocables (Brian De Palma, 1987) y El nombre de la rosa (Jean Jacques Annaud, 1986).

Connery inauguró la serie de James Bond con 007 contra el Dr. No en 1962 junto a Ursula Andress. Fleming, que en un principio no lo quería por su acento quedó tan maravillado que introdujo en la saga un padre oriundo de Escocia como reconocimiento. El actor escocés se puso en la piel del espía británico en siete ocasiones hasta que lo sustituyó Roger Moore.

Con Bond, la categoría de sex simbol de Connery alcanzó nivel estratosfera. Es esos seres bendecidos por la genética, que sin recurrir a cirugías ni adoptar un estilo juvenil, el tiempo no los empeora sino que los mejora. Fue de los hombres mejor vestidos del mundo y el rey de la masculinidad en los 60.

El actor ganó el Oscar al mejor actor de reparto por Los intocables, dos premios afta y tres Globos de Oro.