La pandemia del COVID-19 se originó en Wuhán, China, en noviembre de 2019. A partir de allí, el virus se expandió de manera vertiginosa por todo el país y el mundo. Tras meses de pánico total, China controló la enfermedad y piensan ahora en la vuelta a la normalidad.

Kevin Vidaña, entrenador español del Guizhou Fengyun, de la cuarta división, habló con TyC Sports y explicó la situación que se vive con este panorama alentador.
Vidaña destacó las medidas tomadas por las autoridades y asegura que el regreso del fútbol está muy cerca en el gigante asiático.
“Acá ya hay normalidad absoluta hace unos días, menos en los focos de infección que están llevando un poco más de tiempo. Nos dijeron que en menos de dos semanas vamos a poder empezar a entrenar”, expresa el granadino.
China tiene casi 82 mil casos positivos de COVID-19 y 3.296 personas perdieron la vida por el mismo, pero cuenta con una envidiable tasa de recuperados: más de 74 mil pacientes ya fueron dados de alta. El principal foco en la actualidad es Wuhan, donde surgió la enfermedad, con 2.895 pacientes con el virus activo.
Para que esto haya sido posible, Vidaña considera fundamentales las disposiciones gubernamentales. “Acá nadie lo consideró una broma ni una gripe común desde el primer momento, siempre fue un tema importante. El comportamiento fue ejemplar. Desde el primer mes no hubo nadie en las calles, solamente farmacias y supermercados abiertos con controles de temperatura. Se hizo un dispositivo sanitario increíble”, destaca.
El coronavirus en China: del pánico a pensar en fútbol tras dos meses
Además, resalta cuál fue el segundo paso post aislamiento total. “Después entramos en un mes de semicuarentena (sin clases, con pocos comercios abiertos y extremas medidas sanitarias) para evitar un segundo brote, con cautela y prevención”, dice. Sobre este ítem, resalta que “todos los países deberían copiarlo”.
“La gente me decía que me vuelva a España, que estaba en peligro, pero nunca quise, en todo momento me sentí protegido. Sabía que como estaban actuando iba a ser cuestión de tiempo para que lo controlen”, concluye, mientras empieza de a poco a pensar en cómo será la vuelta a los entrenamientos y no ve la hora de que la pelota empiece a rodar de nuevo. Esa hora, después del sacrificio, está más cerca.


















