El jugador argentino se trasladaba desde el predio de Ezeiza hacia el contry en el cual se está alojando junto con su familia y fue capturado por un fanático que lo reonoció a través de la oscuridad de sus vidrios polarizados.

Al anoticiarse de esto, el mejor jugador de la historia no dudó un segundo en bajar el vidrio y saludarlo con una sonrisa.

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