Macri y el alegato de su propia torpeza

“El presidente no estaba al tanto”, como respuesta a todo. Si el Gobierno tropieza con alguna decisión, ese es la primera respuesta. Que Mauricio Macri quede despegado de los errores es la premisa: lo fue, sólo en esta semana, con los temas Correo Argentino y jubilaciones.

Sin ponerse colorado, el presidente y sus funcionarios alegan que el máximo representante del Ejecutivo “no sabía nada al respecto”. Pero, entonces: ¿quién toma las decisiones?

Claro que un buen líder tiene que tener la virtud de delegar, pero por momentos da la sensación de que Marcos Peña es un cuello de botella demasiado estrecho a la hora de dar órdenes. O al menos eso es lo que muestran: cualquier problema, dirigirse al CEO. Eso permite, desde el punto de vista de la comunicación, que Macri pueda dar una conferencia de prensa, suelto de cuerpo, en la que en la mitad de las respuestas aduce “pesada herencia” y en el resto “no estaba al tanto”. Negocio redondo, si no fuese porque el clima de crisis social y económica va desgastando el enamoramiento de su electorado.

Su prestigio todavía goza de buena salud. Pero en gran parte se lo debe a que en la gestión kirchnerista se hicieron las cosas tan mal que quienes no votaron a Cristina siguen convencidos de no hacerlo. Es decir, Macri no consiguió ni un solo voto kirchnerista en un año de gestión, pero Cristina no muestra señales de perforar su techo. Ahora bien, si en el PRO hicieran una buena lectura entenderían que a un gran porcentaje de su electorado no los une el amor, sino el espanto.

Mostrarse como antipolíticos los llevó a la presidencia. Es cierto. El agotamiento de la gente con los políticos tradicionales los catapultó. Pero un gobierno de encuestas (o de imágenes como lo llama socarronamente Cristina, como si ella no hubiese ficcionado un relato) no es suficiente para sacar adelante a un país.

Son varios los testigos que le contaron a este periodista que Macri, durante la campaña presidencial, esbozaba como una virtud no leer los diarios. Era su manera de “no estar contaminado”, aunque eso implicara también estar alejado de la realidad. Hoy, eso sería una confesión de parte: en muchas decisiones que toma esta gestión PRO parecen estar muy alejados de la gente.

Tienen un pueblo esperanzado, un gran caudal de votantes que seguirán eligiéndolos por descarte y un mercado que quiere repuntar. Pero es hora de ponerse los pantalones.

Una máxima del derecho expresa que nadie puede alegar su propia torpeza. Esa no puede ser más una excusa. Si se equivocan y tienen que retroceder en una decisión, vaya y pase. Pero ya no deja satisfecho a nadie la idea de que “Macri no sabía nada al respecto”. Nadie puede alegar su propia torpeza. Mucho menos, claro, el Presidente de la Nación.

*El autor es Director Periodístico de Nexo Diario, redactor de Revista Noticias y productor de Los Leuco.