La columna de Leuco: “De Vido preso”

Con estas palabras se resume el momento histórico que estamos viviendo. Esto hubiera sido impensable con Daniel Scioli presidente.

Julio de Vido está preso.

Con estas cinco palabras se resume el momento histórico que estamos viviendo. Esto hubiera sido impensable con Daniel Scioli presidente. De Vido y Kirchner son los apellidos del gobierno más corrupto de la historia democrática.

Julio de Vido está preso.

Los pabellones Néstor Kirchner de las cárceles de Ezeiza y Marcos Paz se van poblando de ex funcionarios, en su mayoría llegados desde Santa Cruz. Casi todo el estado mayor de la corrupción argentina está entre rejas. Roberto Baratta, Julio López, Ricardo Jaime y don Julio podrían hacer una reunión de gabinete del otrora todo poderoso ministerio de Planificación. Solo faltan Abel Fatala y la mano ultraderecha de don Julio, el ex espía José María Olazagasti. Pero todo llega.

Julio de Vido está preso.

Y este misil para el lado de la justicia nos habilita a hacernos algunas preguntas inquietantes. ¿Cristina será la próxima? Porque De Vido fue el gerente de coimas y estafas. El jefe de operaciones sucias y chanchullos. El autor material de estos crímenes de lesa indignidad. Pero la autora ideológica fue Cristina. Primero Néstor, que está muerto y después Cristina que está cercada por varias causas y procesamientos gravísimos y que hoy dijo “Conmigo no van a poder”. Fue tanto el océano de dólares sucios que robaron que alcanzó para todos y todas. De Vido robó para él y su familia. De Vido robó para la corona de la Reina Cristina y sus compañeros de celda, también robaron. La relación entre Cristina y don Julio nunca fue buena. Se despreciaban mutuamente. Pero eran socios en los negociados y las trampas. En su momento, don Julio quiso renunciar y Cristina, como una madrina de la mafia le dijo: “De acá solamente te vas preso o con los pies para adelante”. ¿Se entiende, no? Yo Cristina te hago meter en cana o te hago matar. No anduvo con vueltas la exitosa abogada que nunca ganó un juicio. Cristina todavía no emitió una palabra, un sonido gutural, ni un emoticón, ni un tuit por De Vido. Los diputados camporistas lo dejaron solo y ni siquiera bajaron al recinto. Por eso De Vido perdió la votación 176 a cero.

Tal vez por eso, Cristina dijo que no pone las manos en el fuego por De Vido. Pero de nada vale que corra, el incendio va con ella.

De hecho fue, Maximiliano Rusconi, el propio abogado de don Julio, el que dijo, con toda razón que “si Julio es culpable, Cristina también”. Fue en respuesta a Gregorio Dalbón, el abogado de Cristina que había dicho todo lo contrario: “De Vido no es Cristina”. Se lavan las manos, se tiran la pelota uno al otro. ¿Yo señor, no señor? ¿Y entonces quien lo podrá tener? En este Gran Bonete hablo del botín ultra millonario que se llevaron en más de 12 años los familiares, socios, cómplices, testaferros y amigos de los Kirchner.

Don Julio, el reo esposado y custodiado como el jefe del Cártel de Santa Cruz, habrá sentido la traición en carne propia. Está bajoneado anímicamente, tiene que auto inyectarse todos los días hasta ocho veces porque es insulinodependiente y la última sonrisa que recuerda fue cuando nació su cuarta bisnieta.

En ese estado: ¿Callará para siempre como algunos o prenderá el ventilador y llenará de estiércol a todos y a todas empezando por la jefa espiritual del Frente para la Valija? Es la principal pregunta. Pero de esa inquietud inquietante se desprende otra incógnita. ¿Denunciará De Vido a los empresarios, sindicalistas, políticos y jueces con los que compartió a modo de coimas parte de los 740 mil millones de pesos que manejó en la docena de años K? Si eso ocurre, podría desatar una especie de Lava Jato nacional. O una proceso de Mani Pulite, como en Italia. Sería extraordinario que eso ocurriera. Que De Vido se arrepintiera y presentara todas las listas de la corrupción. Todos los que cobraron y pagaron. Sería refundacional para la democracia. Un cambio de época. Un barajar y dar de nuevo que escucharía la gran demanda social que existe: basta de robar, que vayan presos y que devuelvan el dinero del pueblo. Sería una señal de luz y transparencia para iluminar el futuro de nuestro país. Que todo el mundo sepa que el que las hace las paga, que nadie tiene coronita. No importa el poder o la cuenta bancaria que tengan los que robaron. No importa ni la camiseta partidaria ni sus amistades. Si son amigos o parientes de Cristina que vayan presos. Si son amigos o parientes de Macri, también.

Julio de Vido está preso.

No solamente compartirá el mate y las noches de encierro con viejos compañeros de ruta. También existe el riesgo de que parte de su familia lo acompañe. Para empezar ya lo tiene a su lado a Claudio “El Mono” Minnicelli, su cuñado. Fue parte de la banda de contrabandistas de la mafia de la aduana y los contenedores. Pero Alessandra, la esposa de don Julio y la hermana del Mono, también está involucrada en algunos manejos turbios con su fundación y la sociedad que armó con la esposa de Guillermo Moreno. Y hasta Facundo de Vido, el hijo, aparece comprometido por su vinculación comercial con Jorge Rodríguez (a) “El Corcho, que flota en el mar putrefacto de Odebrech, la empresa más corrupta del mundo.

Es impresionante la potencia que tiene la democracia cuando es republicana y hay independencia de poderes. Hasta hace poco todo el mundo decía: “En esta Argentina nadie va preso”. Y hoy se dice : “Faltan Cristina, Boudou, Echegaray, Aníbal y algunos otros”. Pero hay muchos presos. Algunos inimaginables, como Julio de Vido.

Julio de Vido está preso.

Su última chicana fue decir que “le manden champagne a la doctora Carrió”. Ella le contestó que no toma alcohol pero en el acto de cierre de campaña porteña había hablado del día más feliz de su vida y de celebrar con champagne y caviar. Fue una metáfora para definir su estado de ánimo. Es que a ella hay que rendirle un homenaje cívico muy especial. Elisa Carrió fue la heroína de esta lucha durísima contra la corrupción. Se le fue su salud en esa batalla desigual. Ella dijo que pudo aguantar tantos agravios y amenazas sostenida por su fe en Jesús y en la virgen de San Nicolás. Otra metáfora bíblica nos habilita a decir que Lilita, convertida en David, con una honda y una piedra volteó a un gigante Goliat llamado Julio de Vido. Y no exagero. Durante 13 años fueron muy pocos los políticos que, como Elisa Carrió arriesgaron su vida para construir una Nación decente, con las manos limpias, las uñas cortas y la frente alta. Se la jugaron un puñado de dirigentes y de periodistas independientes. Y no mucho más. Por eso la caída de Julio De Vido es inversamente proporcional al ascenso de Elisa Carrió. Fueron íntimos enemigos. Y cada uno está en donde se merece. De Vido en la cárcel y Carrió en olimpo de su vida política.

Se rompió la omertá. Se quebró la protección y el blindaje que tuvo De Vido durante años. Ayer, Juan Carlos Morán uno de los denunciantes en la causa de Río Turbio dijo que este proceso judicial contra de Vido es uno de los más importantes de nuestra historia después de juicio a las junta militares del terrorismo de estado. Y es cierto. Esa es la dimensión que todavía no mensuramos porque estamos demasiado cerca del acontecimiento. Una vez que tomemos distancia recordaremos de por vida en donde estábamos cuando el Patrón del Mal de la Corrupción Argentina fue detenido. En mi caso, el oficio que tanto quiero, me regaló la posibilidad de estar en mi puesto de trabajo, relatando en vivo desde radio Mitre ese acontecimiento inédito que produce un verdadero tsunami entre los delincuentes y una maravillosa caricia en la gente honesta y trabajadora.

Julio de Vido está preso.

Como es debido y con el debido proceso. Algo muy profundo nació en la Argentina: la esperanza de construir entre todos un país honrado.