De Messi al mesías

Dale Lionel. Dale. Hoy es tu gran día. Hoy es tu gran oportunidad. Dentro de unas horas nos podes llevar a Rusia. Para que todo el pueblo futbolero celeste y blanco pueda cantar: “que de la mano/ de Leo Messi/ todos la vuelta vamos a dar”. Dale Lionel. Dale. Hoy podes dejar para siempre de ser “La Pulga” y convertirte en “El Mesías”. Dale Messi. Hoy te necesitamos más que nunca.

Hoy todos somos Messi.

Hoy todos somos los que empujamos con nuestro aliento y energía a la selección argentina.

Dale Lionel. Tomá el partido de esta noche ante Ecuador como un debut. Como esas pruebas tremendas que pasaste a puro gol en tus comienzos.

Imagináte que la pisás frente al arquero y pasa de largo. Oooole, gritan los muchachos. Y le das un suave pase a la red como hacías a los 5 añitos en “Abanderado Grandoli”, el club del barrio, a 5 cuadras de tu humilde casa del sur de Rosario. ¿Sabes porque se llamaba a si tu primer equipo? Cleto Grandoli fue un soldado que luchó en la guerra de la Triple Alianza. Y murió en el campo de batalla aferrado a la bandera argentina. Por eso se lo conoce como el Abanderado Grandoli.

Hoy vos podes ser el Abanderado Messi.

Pensá que tenes la camiseta de Ñuls y todos los chicos argentinos en la tribuna. Debutaste en la escuelita de fútbol “Malvinas Argentinas” y le metiste cuatro goles al Pablo VI. Eras tan bajito, tan callado. Daba ternura verte con las medias caídas pero se electrizaba el cuerpo de emoción cuando empezabas con tu magia de gambetas.

Dale Lionel. Confirmá que sos nuestro mesías. El que viene a salvarnos del infierno de quedar afuera de un mundial. Hace 37 años que no pasamos semejante humillación deportiva. Dale Lionel. Cuando salgas por el túnel, tomate un minuto para pensar cuando te probaron en las inferiores del Barcelona. Era una presión tremenda. Si jugabas bien te quedabas y el Barsa se hacía cargo de tu carísimo tratamiento para superar los problemas hormonales de crecimiento que tenías. Y si jugabas mal, te volvías. Eras el más chiquito de todos. Piqué todavía no lo puede creer. Dice que en esa prueba hiciste 6 goles y metiste dos tiros en los palos.

Si pudiste superar semejante desafío, tanto miedo escénico, como no lo vas a poder superar ahora.

Te digo algo Lionel. Hoy es tu día. Si crees en la señales del destino te cuento que hoy es 10 del 10. Y va a ser la noche del 10. No quiero meterme en tu vida personal. Tenés todo el derecho del mundo de hacer lo que quieras con nuestros símbolos patrios. Pero tal vez te sirve sacar pecho, apretar los dientes, ponerte el equipo al hombro, cagarlos a gritos a tus compañeros para que pongan huevo y cantar el himno. Si, ya sé que para muchos es una pavada. Para mí no. Yo creo que si hoy cantás el himno a los gritos, con el corazón saliendo de tu cuerpo y con las lágrimas en los ojos, vas a rendir al máximo, como el mejor partido de tu vida.

Dale Lionel. Caracoleá. Amagá para allá y salí para acá. Hacé un corte y una quebrada como en el tango. Dale con el empeine de aire, agarrala de lleno cuando viene a ras del piso, pegale de tres dedos. Yo sé que te exijo mucho. Pero te exijo porque vos podes. ¿A quién querés que le pida que vuele? ¿A los que no tienen alas?

Dale Lionel, Llevános de la mano a Rusia y llévate a vos mismo al paraíso de los inmortales.

Cuando toques la primera pelota pensá en tu abuela Celia, en esa que insistió tanto para que jugaras a la pelota. Y cuando hagas el primer gol, levantá tu mirada al cielo, juntá tus manos y rezale una plegaria. Gracias, abuela. Ofrendále el triunfo a tus viejos, a la Antonella que tanto amás. Y a tus hijos. Frotate la pantorrilla izquierda donde tenes el tatuaje del nombre y las huellas de tu hijo Thiago y mandale un beso volador a Mateo.

Dale Lionel. Ya sé que sos el más grande jugador del planeta tierra. Que muchos dicen que sos extraterrestre. Que ganaste 5 balones y 4 botines de oro, 30 campeonatos con el Barcelona, que todos los días rompes records de goles, pero hacelo por tus hermanos, por Rodrigo, Matías y María Sol.

Ganaste todo. Ya lo sé. Pero todavía no ganaste un campeonato del mundo y hoy podemos quedar afuera de Rusia. Y eso es mucho peor. No jugar un mundial es más terrible que no ganarlo. Más triste. ¿Sabés que horrible es ver un mundial sin Argentina?

Dale Lionel. Yo sé que es difícil. Que Quito queda está a 2.850 metros de altura. Que los pulmones se achican. Pero eso va a convertir en hazaña el triunfo que ahora te estamos pidiendo.

Tenés que construir una epopeya. Llevarnos a Rusia. Allá podes concretar tu sueño y salir campeón del mundo. ¿Qué más podes pedir? Hoy es a todo o nada, ¿Entendes? Porque nadie puede creer lo que nos pasa pero nos pasa. Uno de los mejores equipos del mundo que tiene varios de los goleadores más eficaces de Europa no puede hacer un gol. Un mísero gol. Yo sé que vos no tenés la culpa de los desastres de la AFA, de sus manejos corruptos y mafiosos, de los tres presidentes, de los tres técnicos. Yo sé que te pusieron todo tipo de “nueves” al lado y que todavía no hay un Iniesta que construya esa pequeña sociedad a tu lado. Pasaron el Pipa Higuaín, Agüero, Icardi, Benedetto, Pratto, (¿se acuerdan de Pratto’) y hasta Carlitos Tévez fue algo parecido a un centro delantero.

Hoy te necesitamos inspirando, contagiando mística y esperanza, pisando el área siempre. No la bajes a buscar. Que alguno te traiga la pelota. Vos recibila de tres cuartos para adelante y hace lo que quieras. Sacá todos los conejos de la galera. Y meté un sablazo de chanfle, o un cabezazo, o con la rodilla si es necesario, pero métela. Necesitamos convocar a los dioses de los estadios para terminar con la sequía y que lluevan los goles.

Es el partido más riesgoso y más importante en 37 años. Hoy es un día histórico. Va a quedar marcado por el luto de la muerte del mundial de Rusia para nosotros o con la alegría de la clasificación o con una chance más en el Repechaje contra Nueva Zelanda. Por eso hay que ganar cueste lo que cueste.

Tenemos una trayectoria y una historia que defender en el fútbol. Argentina fue dos veces campeón del mundo otras dos veces llegamos a la final, 6 veces logramos el título máximo en juveniles y ganamos dos medallas de oro en los juegos olímpicos. Hoy hay que barajar y dar de nuevo. Terminar el partido clasificados y empezar una profunda reorganización del futbol argentino. Para hacerlo más transparente y eficiente. Nunca es bueno quedar a la intemperie o irse al descenso. No lo podemos permitir.

Dale Lionel.

Hoy es el día para sacarlo todo afuera. Para levantar el puño con la boca prolongando el grito. Para dejar de ser “La pulga” y convertirte en mesías. Quito está ubicado en el centro del planeta. Y vos hoy estarás en el centro del planeta fútbol. Hoy mueren las palabras y las excusas. Hoy hay que dejar hasta la última gota de transpiración en la cancha. Hoy es tu día Lionel. Y el nuestro, el de todos los argentinos que necesitamos una alegría que nos unifique más allá de todas la grietas y todas las diferencias. Dale Lionel.

Hoy todos somos Messi.

Hoy todos somos Argentina.