La columna de Leuco: “La cárcel y Cristina”

Es uno de los grandes temas. Es la primera pregunta que nos hace la gente en la calle: Leuco, ¿Cristina va a ir presa?

Es uno de los grandes temas. Es la primera pregunta que nos hace la gente en la calle: Leuco, ¿Cristina va a ir presa? ¿Va a devolver todo lo que se robó? Es un tema delicado. Muy delicado. Si uno hace una encuesta casera entre los oyentes de este programa, estoy seguro que la inmensa mayoría va a exigir que la ex presidenta vaya a la cárcel de Ezeiza o Marcos Paz para estar cerca de sus antiguos compañeros de ruta, ex funcionarios, amigos y testaferros que ya están en prisión.

Pero también es verdad que en la intimidad de la Casa Rosada, el presidente Mauricio Macri intenta calmar la sed de revancha que tienen algunos integrantes de Cambiemos. ¿El presidente va a tratar de frenar o acelerar la detención de Cristina? Ni una cosa ni la otra. Va a hacer honor a su respeto por la división de poderes y dejar que la justicie actúe con la mayor independencia posible. Solo que suele pedirle a sus interlocutores que no sobreactúen, que eviten victimizar a Cristina y convertirla en el mártir de la lucha por los pobres que ella quiere ser.

¿Qué significa esto en la práctica? Que el gobierno de Macri no va a impulsar que sus bloques legislativos intenten impedir que asuma Cristina. Tal vez haya alguien que haga la propuesta. Margarita Stolbizer, por ejemplo. Ella lo sugirió. O Graciela Ocaña que hizo un comentario en ese sentido. O Elisa Carrió que dijo que “si hay justicia, Cristina va a ir presa”

Pero formalmente, desde los institucional, Cambiemos va a dejar que actúe la justicia, sin presionar para acelerar ni demorar los tiempos.

Miguel Angel Pichetto, una pieza clave en la refundación del peronismo y como interlocutor del gobierno ya dijo que los ex presidentes tienen algún privilegio, por su investidura y por lo que representaron en la democracia. Por eso fue a visitar a Carlos Menem y por eso, está dispuesto a cuidar a Cristina pese a que ella lo insultó, lo trató de traidor hijo de mil puta y que va a estar en un bloque de Unidad Ciudadana y no del Partido Justicialista. ¿Qué dice Pichetto? Que para desaforar a Cristina tiene que haber un pedido de la justicia y una sentencia firme en algunas de las decenas de causas que tiene que enfrentar. El ejemplo de Carlos Menem es perfecto. Es senador y senador electo. Pero si la condena por el contrabando de armas a Ecuador queda confirmada, dejará de pertenecer al senado y, seguramente, irá a una detención domiciliaria producto de la edad.

Todos quieren ser muy prolijos y extremadamente reglamentaristas con una posible detención de Cristina. No la quieren convertir en una bandera que la habilite a hablar de ella misma como perseguida política. Y la verdad es que en el corto plazo, ninguna de las causas va a quedar firme. Falta todavía que corra mucha agua bajo los puentes. Juicios orales, testimonios, condenas, varias apelaciones.

Marcos Peña, el jefe de gabinete y cerebro del gobierno, dijo que cualquier persona a la que se le compruebe un delito puede ser encarcela y habló de la igualdad ante la ley. Es decir que nadie tiene o nadie debería tener coronita. Pero, al igual que Macri apostó a la racionalidad jurídica más rigurosa y no al revanchismo político.

Son conscientes que Cristina podría llegar al 10 de diciembre, cuando tenga que ocupar su banca en el Senado, con 5 procesamientos. Lo escribió Julio Blanck. Ya tiene tres: está procesada por la causa del dólar futuro, Los Sauces y la ruta del dinero K. Pero en las próximas semanas podría sumar esa condición en las causas por el encubrimiento de los terroristas de estado iraníes que volaron la AMIA, la conocida denuncia del fiscal muerto Alberto Nisman y por la causa Hotesur donde sobran las pruebas de coimas, lavado y enriquecimiento ilícito.

Pero la política es el arte de lo posible. Y nadie quiere echar nafta al fuego o exponerse a una turbulencia institucional y callejera.

La ex presidente sacó 3 millones y medio de votos en la provincia y más o menos 5 millones si sumamos en todo el país las agrupaciones o candidatos que la tienen como referente. Perdió 7 millones de votos desde su reelección y también su invicto electoral. Llevó al justicialismo a la peor crisis de su historia pero lo cierto es que todavía tiene mucho poder en las urnas y gran capacidad de movilización y de daño en las calles. Muchos temen que Cristina ordene una suerte de levantamiento civil, una especie de insurrección piquetera y sindical si es que ella o su hijo van presos. Y ese posible caos social cotidiano con tomas de edificios o cortes de rutas o calles podría ser un obstáculo gigantesco para la tranquilidad interna que el país necesita y para la imagen en el exterior a la hora de pedir créditos, garantizar seguridad jurídica y explicar que Cristina no vuelve más.

Será cierto. ¿Cristina no vuelve más? En política nada cae del cielo. Hay que construirlo. Si Macri y su equipo consolidan una buena gestión económica, con crecimiento, consumo, inclusión, créditos hipotecarios, trabajo en blanco, mejores sueldos, con menos pobreza, endeudamiento e inflación es posible que Cristina siga contenida por una secta llena de perdedores seriales.

Pero si por el contrario, a Macri se le desborda la economía y las soluciones de fondo para lo que menos tienen, tardan demasiado en llegar, entonces sí, crecerán las chances de Cristina de regresar al poder en el 2019 más allá del monumental rechazo que hoy produce.

Y esa es la otra variable. Para muchos que diseñan la política de Cambiemos la presencia de Cristina en el escenario garantiza que la fractura del peronismo y hace muy lenta su refundación republicana. Julio Bárbaro la responsabilizó de haber dejado en terapia intensiva al peronismo, agonizando. Dice que el virus K quiso disfrazar la codicia de revolución y confundir la defensa de los derechos humanos con la reivindicación de la guerrilla.

Es tan profunda la caída de Cristina que casi no hubo recuerdo público de su marido a 7 años de su muerte. El faraónico mausoleo donde descansan sus restos es hoy una especie de monumento a la corrupción y tierra de nadie. Fue un regalo de Lázaro Báez que se encargó de su mantenimiento y su custodia durante las 24 horas hasta que fue detenido ante el silencio de Cristina. Ese mausoleo gigante que no tienen grandes presidentes ni líderes de Argentina ni del mundo, hoy es un emblema de la decadencia del kirchnerismo que como pensamiento está herido de muerte. Todas las grandes figuras de la línea fundadora están casi fuera de juego: Néstor está muerto, Lázaro está preso, Julio de Vido también está entre rejas, Carlos Zannini está peleado y no se habla con Cristina y tanto Cristóbal López como Cristina tienen sus fortunas embargadas y su libertad muy comprometida.

Y como si esto fuera poco, la tierra que los vió nacer a todos ellos, la provincia de Santa Cruz está en una crisis interminable, con vacío de poder y gran desprestigio de la gobernadora Alicia Kirchner.

Hasta Máximo tiene graves problemas en la justicia y su liderazgo en La Cámpora está cuestionado por las pésimas actuaciones electorales que tuvieron. Está claro que Cristina está pasando por el peor momento de su vida. Está cerca de su ocaso como dirigente y aislada como nunca. Intendentes y gobernadores están armando una movida que la desconoce. Está en caída libre. No reconoció la derrota ni felicitó ni le atendió el teléfono al ganador. ¿Irá presa? Debería estar presa. Hay pruebas e indicios de sobra. Pero esa es una pregunta que responderá la historia que viene. Macri dice que no van a empujar a Cristina. Pero que tampoco la van a proteger.

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