La columna de Leuco: “La capitulación de CFK”

Cristina firmó la rendición incondicional. La reina y el príncipe heredero Máximo, con su ausencia de ayer confirmaron la capitulación. Es tan claro el final de una época que el propio presidente Mauricio Macri ya no hizo alusión alguna al nefasto pasado de ladrones y autoritarios. Ayer comenzó una etapa nueva donde la ex presidenta y su militancia, iniciaron el proceso de fuerte disgregación, del sálvese quien pueda y si te he visto no me acuerdo. A Cristina le cayó la ficha. Está absolutamente cercada política y judicialmente.

Los datos de hoy son demoledores. El juez Julián Ercolini dio por clausurada la etapa de la instrucción y elevó a juicio oral la causa que investiga el direccionamiento de la obra pública a favor de Lázaro Báez, su amigo, cómplice y testaferro.

Este es el segundo juicio oral que involucra a Cristina. Además tiene cuatro procesamientos y un pedido de prisión preventiva que para concretarse necesita que el senado le saque los fueros, cosa que es muy difícil que ocurra.

Este camino lento pero inexorable hacia la cárcel de Ezeiza llevará a Cristina a tener que someterse más temprano que tarde a una mega causa que unifique todos los delitos que cometieron para saquear el estado y enriquecerse en forma ilegal y monumental. Está claro que también están hasta las manos en todo esto el ex ministro Julio de Vido, José López y Lázaro entre otros, todos presos a la espera de la llegada de Cristina.

Se estima que solo en esta causa robaron 22.500 millones de pesos entre Cristina y la empresa Austral Construcciones, según la demanda que le inició Vialidad Nacional.

Esta es la causa más grave. La madre de toda la corrupción de estado. El delito precedente, para decirlo en términos jurídicos. La matriz que permitió a Cristina ser la jefa de la asociación ilícita para saquear al estado, lavar montañas de dólares sucios y enriquecerse en forma descomunal.

¿Se imagina a Cristina sentada en el banquillo de los acusados junto a Lázaro al que además desprecia con toda su alma? ¿Y el día de la condena a prisión? Hoy es inimaginable. Pero estamos mucho más cerca que ayer.

La modalidad de la corrupción de estado de la familia de los ex presidentes permitió que Lázaro aumentara su patrimonio en un 12.127% en apenas 11 años. Si escuchó bien. No hay error en las cifras. Entre el 2004 y el 2015, el ex cajero de banco aumentó su patrimonio en 12.127% y se pudo comprar bienes por más de 200 millones de dólares. A vos no te fue tan mal gordito.

Como si esto fuera poco, ayer fue intervenido Hotesur y se desplazó de la administración a Osvaldo Bochi Sanfelice, otro socio de los K, en este caso de Máximo, de quien además son vecino de chacra lujosa y berlusconiana en Zárate junto a Julio de Vido. Todos unidos triunfaremos. Pero no combatiendo al capital. Robando el capital.

Como si esto fuera poco, desde lo político son todas malas noticias para la senadora bonaerense por la minoría. Hoy Alicia Kirchner confesó que no puede pagar los sueldos en tiempo y forma ni lograr el equilibrio fiscal. Jorge Fernández Díaz me dijo esta mañana: “Imagina si esa frase la ponemos en boca de Mauricio Macri”. Sería un escándalo, un estallido social. Es que Santa Cruz, la cuna del kirchnerismo se convirtió en nuestra Venezuela. O en lo que la Argentina podría haber sido si seguían en el gobierno los pingüinos estafadores y prepotentes. Circula por las redes un texto irónico que juega con la idea de lo que hubiera pasado si Daniel Scioli ganaba las elecciones y hoy fuera presidente de la Nación. Yo creo que a esta altura ya estaría Carlos Zannini en el sillón de Rivadavia después de haber dado un golpe de palacio encabezado por La Cámpora y Cristina.

Y que la inflación y la persecución a los disidentes se hubieran disparado exponencialmente.

Pero lo cierto es que Cristina perdió, como le dije ayer, una votación para colocar a Juliana Di Tullio en un puesto menor. Tiene el tercer bloque en importancia y eso la saca de quicio. Por eso prefiere no estar. Huir. La deprime ver un espectáculo tan humillante para ella.

Los kirchneristas de la justicia ya tomaron nota de la debacle. Ya no están Alejandra Gils Carbó ni María Laura Garrigó de Rébori, las dos jefas de operaciones de Cristina para blindar de impunidad a los propios y para perseguir a políticos y periodistas que no se arrodillaron. Eduardo Freiler y Norberto Oyarbide están en su casa y jubilados también. Y varios de los que ocupaban cargos claves fueron desplazados como Cristina Caamaño, Carlos Gonella, Felix Crous, Enrique Senestrari, Daniel Adler, entre otros. Hasta Horacio Verbitsky pasó a cuarteles de invierno y ya no pesa con sus columnas ni decide demasiado en el CELS.

Muchas de las banderas del progresismo feminista como la despenalización del aborto, paridad salarial entre los sexos, educación sexual, más días de licencia por paternidad, ley de reproducción asistida, entre otras van al debate en serio. Son banderas de Cambiemos ahora. Cristina solo las enarboló para la tribuna. Porque obligó al silencio vertical y alcahuete a todas y todos sus legisladores. Hoy no sabe que decir, como pararse frente a esto y por eso falta a la Asamblea Legislativa en un gesto antidemocrático similar al que hizo cuando se negó a entregar la banda y el bastón de mando presidencial. Un resentimiento personal que daña la salud institucional de la Argentina. Pero ella siempre se sintió propietaria y no inquilina de la casa rosada y el sillón de Rivadavia.

Ayer asistimos a la ceremonia de entierro del fanatismo y la agresividad K y al nacimiento del diálogo y la disidencia sin odios ni patota.

Hasta Aníbal Fernández se atrevió a ser crítico de Cristina y su guardia pretoriana de La Cámpora. El kirchnerismo se debate entre seguir detrás de cierto progresismo testimonial sin votos ni vocación de poder como Anibal Ibarra, Martin Sabbatella, Hebe. Yasky y Zaffaroni o acercarse al peronismo histórico y unir fuerzas contra Macri. El tema es que el peronismo que gobierna no quiere a Cristina. Ya sea porque fueron maltratados por ella cuando fue presidenta o porque todas las encuestas coinciden en que ella como candidata a presidenta en el 2019 se transformaría nuevamente, en la mariscal de la derrota. En el senado, hace unos días, Cristina quiso colocar a Juliana Di Tullio en un cargo menor y perdió la votación 44 a 18. Ese es el tamaño de la derrota. Esa es la decadencia de su liderazgo.

En el colmo del ridículo, desde no se vuelve, Amado Boudou levanta la bandera de la libertad al Pata Medina y lo define como “un preso político”. Ya le dije ayer que si el Pata es preso político yo soy Gabriel García Márquez.

Todos estamos esperando que Víctor Manzanares prenda el ventilador y diga la verdad. El contador de la familia Kirchner pidió ampliar la indagatoria.

Y aquí llegamos al peor de los mundos para Cristina.

El Tribunal Oral 9 que la juzga por la ruta del dinero K tiene la intención de sumar el resto de las causas por corrupción en lo que llamamos la Mega Causa. Y el dato clave es que los integrantes de la prestigiosa sala 2 de la Cámara Federal Porteña, Martin Irurzun y Eduardo Farah votaron que no hay causas aisladas.

Todos los caminos conducen a la verdad, juicio, castigo y condena como corresponde a toda democracia que se precie. Hasta ahora Cristina ejerció su vocación negadora o desafiante desde la soberbia. Su ausencia en el Parlamento y su casi inacción en el escenario público demuestran que capituló. Que bajó los brazos y se rindió. Cristina ya no es lo que era y no sabemos lo que va a ser.